¿Buenos Aires? Malos Aires

Desde hace un par de años, Buenos Aires no deja de sufrir «extraños» fenómenos (sacando las cada vez más frecientes inundaciones).

26 de julio de 2006 – Buenos Aires sufre una granizada que destruye varios tejados y parabrisas.
9 de julio de 2007 – La madre naturaleza redobla su apuesta y nieva por primera vez en 89 años en la ciudad.
1 de marzo de 2008Dos trombos revuelven las aguas del Río de la Plata.

Todos producto del cambio climático. Ahora los argentinos vamos por más e incendiamos pastizales, cubriendo de una espesa humareda que aún sufrimos hoy en día. ¿Cuándo nos daremos cuenta que es suficiente?

Los Simpsons y América Latina

A pesar de sus arrolladores ratings en la región, la relación de Los Simpsons con América Latina es de a ratos, un tanto complicada.

Hace un tiempo, la productora estuvo a punto de ser demandada por la Secretaría de Turismo de Brasil por el episodio «Échale la Culpa a Lisa». En el mismo, mostraban ciertas facetas del país que no le beneficiaba mucho, algunas incluso irreales. El conflicto llegó hasta la misma presidencia del Brasil, cuando su entonces mandatario, Fernando Enrique Cardoso, comentó que el episodio «muestra una visión distorsionada de la realidad brasileña». Finalmente todo se resolvió con una disculpa por parte de su productor ejecutivo.

Pocos días atrás, fue el Consejo de Telecomunicaciones de Venezuela quien inició un nuevo conflicto con la serie, cancelándola por considerarla «inapropiada» para los jóvenes de dicho país. Todos sabemos que Los Simpsons no es un típico dibujo animado para infantes, pero su cancelación es una medida un tanto extrema. Más cuando la serie con la que la reemplazan es Baywatch (Guardianes de la Bahía), conocida por todos por sus bañeras en paños menores.

Y al parecer, se avecinará un nuevo problema, esta vez con Argentina. Nuestro país había sido mencionado previamente, y en varios casos no daba un buen ejemplo de nuestro país. Sin embargo, esta vez quizás hayan ido un poco lejos, al decir incongruencias acerca de un ícono nacional, símbolo del partido político más grande que actualmente gobierna: Juan Domingo Perón.

En el capítulo lo hacen figurar como un dictador que «desaparecía» gente y se encontraba casado con Madonna. Una clara mezcla del personaje con una película y la dictadura que se inició en 1976. En el capítulo, se arma un debate político en la clásica taberna de Moe, en el cual los amigos de Homero comentan:

Carl – Realmente me gustaría una dictadura militar como la de Juan Perón. Cuando él te desaparecía, tu te mantenías desaparecido.
Lenny – Además su esposa era Madonna.

Este tipo de ignorancias se pasan de la raya. No solo no es un chiste, sino que es una burrada con todas las letras. Hace un par de temporadas que Los Simpsons han empezado una clara decadencia y no sólo he dejado de ver los capítulos nuevos sino que ni vi la película, que parece de la misma línea de humor sumamente estúpido.

Actualizado: El video y las primeras repercusiones políticas del capítulo.

Invitación extrema

A todos aquellos amantes de la adrenalina y los deportes de riesgo, los invito a que den un paseo por la UBA. ¡Sea por mi colegio secundario o por la sede de mi facultad! ¿Para qué pagar $300 para tirarse de un helicóptero con paracaídas cuando nuestra universidad pública y gratuita para todos, nos permite pasearnos por los pasillos de cualquier sede, evitando goteras, caída de techos o mampostería? Me pregunto cómo sobreviviría La Patria que figura semi desnuda en el escudo de la universidad, en un aula sin gas para calefaccionarla del Carlos Pellegrini o de Ciencias Sociales.

Inadvertida


Foto: ElPais.com

Finalmente, la antorcha olímpica visitó por primera vez en su historia a Buenos Aires, y su paso, como bien titula ElMundo.es, fue sin pena ni gloria. El hecho de que no haya sido interpretada ni boicoteada por ningún grupo de manifestantes debe interpretarse como una buena organización del evento? Realmente no creo que las más de 5.700 personas a cargo de su custodia (entre policía, prefectura y voluntarios) hayan sido los responsables de esto. Lamentablemente los anteriores países por donde la antorcha pasó (Francia, Inglaterra y Estados Unidos) no tienen grandes problemas internos que movilicen a su población que, además, se encuentra más concientizada acerca de los conflictos mundiales que la nuestra. Aquí nos movilizamos si nos tocan el bolsillo o si simplemente no simpatizamos con la ideología política de turno. Ni que hablar que la comunidad tibetana aquí es mínima, por no decir prácticamente inexistente, a diferencia de lo que quizás ocurra en ésas naciones, donde probablemente hayan varios exiliados (recordemos que el Dalai Lama formó un gobierno en su exilio en la India).

Aún así, a pesar del clima, que bastante bien resistió (a penas cayeron unas gotitas de lluvia), y si bien para la mayoría de nosotros el evento pasó desapercibido, la visita de la antorcha es un honor que debemos recordar con simpatía en el futuro.

Peligrosa obsesión: el gobierno, los medios y una relación fuera de control

Desde la asunción del primer Kirchner, la relación entre los medios y el gobierno quedó marcada por la ausencia de conferencias de prensa oficiales. Jamás un gobierno democrático había evitado este tipo de actos que tienen como fin informar y responder al pueblo, a través de los medios, acerca de sus planes y actos. Claro que la parte de (des?)informar la realizan, pero la de responder… por eso, algunos periodistas intentaron, sin exito, otras formas de encontrar respuestas a sus preguntas: a través de otros funcionarios (frecuentemente no identificados), o persiguiendo al presidente y a sus ministros al mejor estilo CQC. Claro que las respuestas eran más que vagas: el presidente solía evadirlas mediante chistes de poca gracia (digámoslo así, Kirchner no tenía el mejor sentido del humor).

Ciertos medios, asimismo, de una línea un poco más cuestionadora, o hasta opositora, del gobierno fueron censurados a través de métodos sutiles como la pauta de la publicidad oficial. Esto es, para quien no lo sabe, los anuncios (de nuevas obras, por ejemplo) que el gobierno paga a ciertos medios para su difusión. Diarios como Perfíl fueron discriminados abiertamente de esta publicidad. Pero aún más lejos fue, sostienen en el diario, presionando a empresas privadas para que no pauten en el periódico. Así, sín publicidad pública ni privada, no hay medio que subsista. Otros medios de presión que el público no conoce son los llamados telefónicos de funcionarios a los periodistas o jefes de redacción.

Esta situación fue advertida varias veces por la SIP y por ADEPA, pero ninguna llegaba a la censura explícita: después de todo, si un periodista o un medio decidía arriesgarse, podía hacerlo y luego sufrir las consecuencias (si es que las hay). Formalmente, había libertad de expresión.

Pero claro, llegó Cristina y más tarde, el conflicto con el campo y las cosas cambiaron, en especial con dos de sus mansos peones mediáticos: el enorme y monopólico conglomerado multimediático del Grupo Clarín, y el programa humorístico-periodístico CQC.

La buena relación (aunque un poco histérica) con el Grupo Clarín se estableció cuando Nestor Kirchner le extendió la concesión de Canal 13 varios anios más, y sancionó una ley que evitaba que el conglomerado fuera comprado por grupos extranjeros. Mal que mal, sus medios solían alabar al gobierno y hasta a veces, ser su portavoz. Pero recientemente, la mandataria comenzó a desplazar su ira hacia este Grupo en particular, algo nunca visto. Nunca visto contra un (ex?) aliado, sí contra otros medios o periodistas. Todo comenzó con dos caricaturas que causaron cierto malestar en ella y en uno de sus súbditos, D’Elía. Esto provocó que en un acto en Plaza de Mayo, CFK se desahogara en críticas al dibujante Sabat. En ése mismo acto se podían observar pancartas con lemas que insinuaban la mala cobertura que realizan dos medios del Grupo Clarín: su diario homónimo y el canal de noticias TN. La respuesta del Grupo fue tenue y de ninguna manera confrontativa.

Esto cambió ayer, cuando D’Elía fue invitado a un programa periodístico en TN para debatir acerca del conflicto con el Campo. El tema se desvirtuó, y el dirigente terminó criticando al Grupo Clarín. Si bien este innombrable dijo varias verdades acerca del monopolio que ejerce sobre varios ámbitos, lo cierto es que parece ser la gota que colmó el vaso. Hoy el Grupo sacó todos sus caballitos de batalla y comenzó a defenderse, y hasta comenzar a atacar al gobierno. En TN le dedicaron largos momentos a cubrir los sucesos de ayer, en Canal 13 los panelistas de Duro de Domar hablaron extensamente acerca de la censura que existe y no puedo esperar para ver maniana la tapa de Clarín (ya que el programa de TN fue emitido pasada la hora de cierre de la edición de hoy).

Otro aliado del gobierno, CQC, también parece haberse ganado el odio del poder. El programa mandó a uno de sus reporteros a cubrir la marcha encabezada por D’Elía en la 9 de Julio, en la cual barrió con los manifestantes de clase media que estaban haciendo sonar sus cacerolas en contra de las medidas tomadas por el gobierno. Cuando éste intentó increparlo a D’Elía por los métodos en que éste utilizaba para «echar» a los manifestantes de la plaza (donde hasta golpes hubo), se comió unos cuantos insultos del dirigente.

El gobierno se está quedando sin aliados en los medios de comunicación (digamos que el siempre optimista Grupo Hadad no es suficiente, ni en cantidad de medios ni en audiencia), y por eso se le ocurrió una nueva manera de tenerlos «cortitos». Hace pocos días, la mandataria se reunió con las autoridades de la facultad donde curso, la más importante del país en materia de periodismo, para pedirles su opinión acerca de la cobertura general de los medios acerca del reciente conflicto con el campo. La respuesta fue sorprendente: palabras más, palabras menos, dijeron que fue tal la desinformación que reportaron que se sugirió la creación de un Observatorio contra la Discriminación en los medios de comunicación. Formalmente sería la apertura de un organismo que se ocupe de balancear las buenas y malas noticias. En la práctica, significa la censura de las malas noticias para el Gobierno.

El rumbo que está tomando la relación entre el gobierno y los medios de comunicación es cada vez más tensa, y más preocupante aún es la posición que toman los directivos de mi facultad, apoyando plenamente las acciones que atentan contra la libertad de expresión. Si desplazan este tipo de pensamientos hacia la parte académica, voy a tener que plantearme seriamente un cambio de casa de estudios.

Campo vs. Gobierno – Round I

No hay otra cosa de la que no se hable en estos días. Incluso amigos que jamás han tocado un diario o visto un noticiero, se creen expertos en el tema y toman postura acerca del mismo copiando actitudes externas o desvirtuando el conflicto de raíz. El internet ha sido un terreno de lucha también, a través de nicknames en el MSN, mensajes de toda clase en Fotolog o grupos anti-K en Facebook.

Mucho se ha dicho acerca de éste conflicto, que lejos está de acabar, pero cuyo momento cúlmine ha pasado. Para quienes no saben: el Gobierno ha aumentado aún más, de forma generalizada y sorpresiva (3 días antes de que se levanten las cosechas), las retenciones (impuesto a la exportación) a los productos agropecuarios, aprovechando de la bonanza económica que está viviendo el campo, a raíz de los altos precios internacionales de los insumos primarios (especialmente el de la soja) y de las buenas cosechas. El campo, como lo hizo la clase media urbana en el 2001 cuando le tocaron el bolsillo (o más bien, las cuentas bancarias), salió a reclamar, mediante métodos algo controversiales como el piquete. Digo controversiales porque «el campo» no es un sector homogéneo, todo lo contrario: hay grandes productores y hay pequenios productores. Y hete aquí el conflicto de raíz. El gobierno cometió el error de meter a grandes y pequenios productores en el mismo saco, y cobrarles a ambos por igual. Los pequenios productores, asfixiados por las ya altas retenciones, han salido a reclamar. Tal reclamo fue aprovechado por los grandes productores, aquellos que conforman hoy parte de la clase alta nacional, para presionar al gobierno y seguir engrosando sus cuentas bancarias. Apoyaron (sólo apoyaron, dudo que participaran directamente, juntándose con la chusma de campo) medidas tan criticadas por ellos en su pasado: los piquetes (antes tan cuestionados por ellos mismos). Y al reclamo se sumaron otros sectores disconformes, como ciertos medios de comunicación y la clase media urbana, que una vez más comenzó a repicar sus cacerolas (esta vez llenas).

Una vez más, el gobierno reaccionó de una manera muy imprudente, mandando a la calle a su patotero favorito: D’Elía, un criminal que forma parte del partido político de Kirchner. Con sus seguidores, dispersó a golpes e insultos a los ciudadanos que marchaban por la 9 de Julio. Este evento fue retratado por diversos medios, lo cual generó una vez más la ira de nuestra gobernante y organizó un acto de auto-apoyo (no sea que el colágeno y el bótox no sean suficientes para levantar su autoestima) a Plaza de Mayo. Los asistentes, en su gran mayoría traídos en camiones y a cambio de comida gratis, como en todo acto político de hoy en día. Allí, la presidenta vapuleó una vez más a los medios de comunicación y fue aún más lejos, criticando a una figura de renombre como el caricaturista Sábat.

Entretanto, y después de casi 3 semanas de paros y piquetes, el desabastecimiento de insumos se hacía cada vez más notorio, como el aumento sostenido de precios debido a la falta de oferta. El campo llamó a una tregua por un mes, y aquí estamos hoy.

Antorchate esta

La antorcha olímpica llega a Buenos Aires este viernes recorriendo recorriendo 13 kilómetros durante 32 horas. De este modo, la capital de Argentina formará parte del recorrido más largo en la historia de esta ceremonia, convirtiéndose en la única ciudad de América Latina que recibirá la antorcha, después de anios de ausencia por estos pagos.

Sín embargo, después del bochorno que protagonizaron Londres y París, y a la expectativa de su paso por San Francisco, todo hace pensar que Buenos Aires será la próxima en la lista. A pesar de que aquí la comunidad asiática no es muy grande, ni tampoco muy difundida la información acerca de lo que sucede en el Tíbet, el Movimiento Mundial de la Antorcha de los Derechos Humanos ya anunció que habrán protestas (aunque ninguna como las ocurridas en Europa). De todos modos 1.200 policías, aunque menos de la mitad de los dispuestos en París, parecen más que suficientes para garantizar la seguridad de este evento.

Nota: Este mensaje lo tuve que redactar dos veces porque la primera no se publicó.

El costo de la ambición

¿Acaso no alcanzaba con derrochar el superávit fiscal sin discresión en una pésima campaña electoral (desde el nivel comunicacional), que la presidenta necesitó de petrodólares venezolanos para financiarla? Pero claro, este argumento no pueden esgrimirlo porque sería admitir otra ilegalidad… entonces, se recurre al facilismo de inculpar y criticar al más grande.¿Y no es raro que recién un día después de  su asunció se destape todo esta cuestión?