Cenizas del Chaitén: efecto colateral

El Heraldo HondurasLeo en Blog de Viajes acerca de la baja en el turismo en Patagonia por la suspensión de los vuelos a causa de las cenizas expulsadas por el Volcán Chaitén. Sin embargo un efecto que no fue muy analizado en los medios es que mientras el sur del país experimentaba un marcado descenso en la cantidad de turistas, otros destinos fueron los receptores de aquellos viajeros que desistieron de bajar.

En mi viaje a Salta me crucé con varios mochileros y algunos flashpackers ociosos que modificaron su itinerario sobre la marcha. Un Colombiano había contratado un tour entero por América del Sur que incluía una estadía en Bariloche. En medio del itinerario lo llamaron para informarle que ir a ésa ciudad ya no sería posible, y que eligiera entre Salta y Cordoba (dado que Iguazú, otra obvia opción, ya estaba incluída en el tour). Un par de israelitas también debieron modificar su itinerario. Así, mientras el sur se perjudicaba, otros destinos alternativos eran beneficiados.

LAN, no tan encantadora

El viaje a Salta es el tercero que hago con Lan, aunque técnicamente es el séptimo y octavo vuelo que hago con ésa aerolínea (en el 2000 hice Buenos Aires-Stgo de Chile-Miami y el año pasado me fui a Puerto Iguazú).

La ida fue sin problemas. Realicé el check-in online y me presenté en la puerta de embarque media hora antes del despegue y así me ahorré bastante tiempo. El vuelo se realizó en tiempo y forma. Nuevamente, regalaron delicias de Havanna, una curiosidad ya que en los vuelos internos dentro de Estados Unidos y Europa no suelen dar snacks gratis, o no de tal calidad. Y no hablo de las low-cost, sino de United Airlines, la aerolínea por la que más viajé (7 aviones entre 2007 y 2008). Aún así, Jet Blue, una aerolínea de bajo costo norteamericana, me regaló snacks en mis vuelos Nueva York-Orlando-Washington de este año.

La vuelta, sin embargo, no fue tan fácil. Mi vuelo era el primero de Lan y partía a las 13:30, cosa de llegar a Buenos Aires a las dos horas e ir directo a la facu. A eso de las 11 am, mientras estaba en la cima del Cerro San Bernardo, me llaman de la aerolínea para informarme que mi vuelo había sido cancelado y que debía abordar el siguiente, dos horas después. Bueh, no iba a ir a la facu, pero al menos iba a tener un rato más en Salta. Sin embargo, la gente de Lan había hecho un lío con los asientos, y no me quedó claro si hubo gente que no pudo embarcar. Por suerte yo tenía el mismo asiento que había elegido en el check-in el día anterior (por cierto, tenía la esperanza de que me dieran un pasaje como la gente, me dieron una hoja impresa). Lo cierto es que el vuelo fue casi lleno, y por estos inconvenientes, salió media hora más tarde.

Eso no fue lo peor, sino el tener que viajar con un bebe a bordo. En la fila de adelante mío había una pareja con una nena que no paró de llorar en todo el vuelo. Pero no un llantito bajito, era estridente. Y mi MP3 se había quedado sin baterías antes de subir al avión. Intenté, en vano, escuchar la música del avión, mas esta nunca apareció por mis auriculares. Se ve que en vuelos de cabotaje no ponen música.

De todos modos mi experiencia con la empresa sigue siendo positiva. Sólo me entristece no haber podido ver en Salta al hombrecito que brilla de los Valles Calchaquíes…