Más sobre Starbucks

Ya comenzó la campaña publicitaria (innecesaria por ahora, para mí) en paradas de colectivos. No tenía la cámara a mano y de hecho la vi desde el bondi, asi que tampoco sé que decía, pero su logo era inconfundible. Asimismo, pasé por el Alto Palermo y el local ya está casi listo. Había gente bien vestida (y no tanto) entrando y saliendo, laburando sobre la fachada.

Las ventanas están tapadas por carteles como este:

El local tendrá dos entradas, de hecho una está toda vidriada con sillas afuera (una de ellas se ve en ésta imagen). Tengo entendido que el negocio tendrá un lanzamiento en sociedad.

Imagenes de Facebook

LAN, no tan encantadora

El viaje a Salta es el tercero que hago con Lan, aunque técnicamente es el séptimo y octavo vuelo que hago con ésa aerolínea (en el 2000 hice Buenos Aires-Stgo de Chile-Miami y el año pasado me fui a Puerto Iguazú).

La ida fue sin problemas. Realicé el check-in online y me presenté en la puerta de embarque media hora antes del despegue y así me ahorré bastante tiempo. El vuelo se realizó en tiempo y forma. Nuevamente, regalaron delicias de Havanna, una curiosidad ya que en los vuelos internos dentro de Estados Unidos y Europa no suelen dar snacks gratis, o no de tal calidad. Y no hablo de las low-cost, sino de United Airlines, la aerolínea por la que más viajé (7 aviones entre 2007 y 2008). Aún así, Jet Blue, una aerolínea de bajo costo norteamericana, me regaló snacks en mis vuelos Nueva York-Orlando-Washington de este año.

La vuelta, sin embargo, no fue tan fácil. Mi vuelo era el primero de Lan y partía a las 13:30, cosa de llegar a Buenos Aires a las dos horas e ir directo a la facu. A eso de las 11 am, mientras estaba en la cima del Cerro San Bernardo, me llaman de la aerolínea para informarme que mi vuelo había sido cancelado y que debía abordar el siguiente, dos horas después. Bueh, no iba a ir a la facu, pero al menos iba a tener un rato más en Salta. Sin embargo, la gente de Lan había hecho un lío con los asientos, y no me quedó claro si hubo gente que no pudo embarcar. Por suerte yo tenía el mismo asiento que había elegido en el check-in el día anterior (por cierto, tenía la esperanza de que me dieran un pasaje como la gente, me dieron una hoja impresa). Lo cierto es que el vuelo fue casi lleno, y por estos inconvenientes, salió media hora más tarde.

Eso no fue lo peor, sino el tener que viajar con un bebe a bordo. En la fila de adelante mío había una pareja con una nena que no paró de llorar en todo el vuelo. Pero no un llantito bajito, era estridente. Y mi MP3 se había quedado sin baterías antes de subir al avión. Intenté, en vano, escuchar la música del avión, mas esta nunca apareció por mis auriculares. Se ve que en vuelos de cabotaje no ponen música.

De todos modos mi experiencia con la empresa sigue siendo positiva. Sólo me entristece no haber podido ver en Salta al hombrecito que brilla de los Valles Calchaquíes…

Sobre cuentas bancarias en Argentina

Leía en Myweblog los vaivenes por los que su autor tiene que pasar para abrir una cuenta bancaria en Argentina. Explica su experiencia al haber sido menor de edad e intentado abrir una cuenta, sín éxito, dado a disposiciones del Banco Central. Pero no todas las culpas son de dicha institución. A dicha política anti-ahorro debo añadirle otra: los altos costos de mantenimiento y operación que implican una cuenta bancaria. ¿Así pretenden los bancos recuperar depósitos de ahorristas? Tuve que averiguarlos varias veces, y ya casi me los sé de memoria. Asi que con este post espero ayudar a varios con la decisión para elegir dónde abrirla.

Mi primera cuenta me la abrieron en mi primer laburo, en el entonces Banco Río (ahora llamado Santander Río). No solo se trata de uno de los bancos con mayor solvencia en el país, y de gran trayectoria histórica e internacional, sino que siendo un poco más pragmáticos, ofrece varias ofertas con el pago con sus tarjetas de débito. El mantenimiento en ése entonces estaba bonificado por la empresa para la que trabajaba.

Luego de renunciar e irme de viaje, volví al país y sentí la necesidad de tener una cuenta bancaria, pero me tropecé con el primer obstáculo: todos los bancos conocidos te cobraban el mantenimiento (que hoy en día promedia los $11 mensuales). Algunos, incluso te cobraban además el costo de cada operación a través de sus propios cajeros automáticos (y ni que hablar sobre el envío de resumenes, el uso de cajeros de otros bancos o redes, o de los mismos cajeros-personas).

Tal era el caso de Banco Patagonia, el cual ofrecía una caja de ahorros para universitarios sin costo de mantenimiento, pero que te cobraban cada operación, hecha en sus cajeros o no. Otra buena posibilidad me la ofrecía el entonces Banco Société Générale (ahora Supervielle), que no cobraba las operaciones por cajero, pero sí un mantenimiento de la caja universitaria, de $1. Sin embargo, actualmente ése valor aumentó a $10.

Ninguno me servía para el propósito que yo buscaba: pago con tarjeta de débito y depósitos/extracciones. Porque digamos que hoy en día nadie puede lograr el fin original por el cual cualquiera se abría una caja de ahorros, justamente ahorrar mediante el depósito y los intereses. Tales intereses son prácticamente nulos hoy en día. Lo único rescatable hoy en día es la devolución de 5 puntos del IVA al pagar con tarjeta de débito.

Finalmente dí con un folleto que le habían enviado a mi viejo sobre un banco que ofrecía cajas de ahorro a costo 0 (tanto de mantenimiento, como de operación a través de cualquier cajero del país). No sólo eso, sino que te bonificaban parte del costo de cada transferencia bancaria. Se trataba de un banco nuevo, prácticamente desconocido y de escasas sucursales físicas (tan solo dos en todo el país). Sin embargo ha de ser uno de los bancos con mayor gasto publicitario (en especial de sus generosos plazos fijos). Mi padre ya había operado un buen tiempo con ellos sin problemas, por lo que decidí arriesgarme: después de todo tampoco manejo demasiado dinero como para querer matarme en caso de que el día de mañana el banco quiebre.

Así que entre al sitio web de Banco Privado y decidí empaparme un poco más del tema. De por sí el nombre no dice mucho… es como ponerle a unas galletitas de marca «Galletitas». Y la información acerca de este banco en internet tampoco me permitió ampliar mis conocimientos acerca de esta entidad. Algunos certificados ISO que le han otorgado, premios de tal o cual institución financiera americana… qué más da… llené el formulario y me enviaron una moto con todos los papeles listos para que los firmara.

Es el día de hoy, casi dos años después, que nunca me han hecho ningún lío y que me facilitan el día a día con la maravillosa posibilidad de poder operar desde cualquier cajero sin costo alguno. Sin embargo quería tener algún lugar seguro donde dejar mis ahorros, por lo que al tiempo una publicidad de mi antiguo amor me llamó la atención: dos entradas gratis para el Festival Yeah y cero costo de mantenimiento por un año para cuentas universitarias. Así que hoy en día estoy con dos cuentas bancarias, hasta que expire el año de gracia y probablemente mude mis ahorros a una cuenta Blue de Banco Francés.

Humo y cenizas

A poco de estallar el conflicto del agro, la ciudad de Buenos Aires (junto a otras aledañas) apareció cubierta de humo durante varios días.
Tengo la certeza que lo del Chaltén es otra cortina de humo organizada por el gobierno por el mismo tema.
O un complot entre Uruguay con Chile para vengarse por haberlos llenado de humo hace unas semanas.

Fuera de broma… ¿la foto no parece un retrato post-nuclear?

LAN, el encanto de volar

La concordancia entre el lema marketinero y la experiencia fehaciente se hace realidad, como pocas veces.

Hace unos meses vinieron unos amigos del exterior y con los de acá elegimos un destino nacional para que conocieran, además de Buenos Aires. Como no iban a estar mucho tiempo, no podía ser muy lejos por la duración del viaje. Pero queríamos un destino que les dejara una buena impresión. Las posibilidades eran: Patagonia, Cuyo, NOA o Iguazú.

En eso veo un mail con una promoción de aéreos de LAN a este último destino: $372 ida y vuelta. Teniendo en cuenta que los pasajes de micro estaban a unos $300, era una buena oferta.

Para quien no está informado, el mercado aéreo argentino se encuentra cuasi-monopolizado por la aerolínea de bandera, seguida detrás por LAN Argentina y otras menores como Andes y Sol, que vuelan a destinos puntuales. Las demoras, cancelaciones y paros son muy frecuentes, por lo que volar en el país resulta una verdadera odisea. Una cara odisea, porque los pasajes no son muy económicos, y tampoco dan los números para la existencia de una aerolínea de bajo costo. Aún así resulta más seguro que el lento tren o los autobuses que se ven envueltos en trágicos accidentes cada vez más seguido.

Unas semanas antes me había ido a Europa por Aerolíneas Argentinas y sufrí la demora de mis valijas. Llegadon 4 días después, por lo que tuve que comprarme ropa para un evento al que tenía que asistir. Por suerte, meses después me llegó el cheque con la compensación. Pero tuve que lucharla. Lo mío fue leve en comparación a lo que unas amigas sufrieron.

Ya conocía Iguazú, había ido a mis 15 años, y realmente era un destino impresionante. Así que me volqué por comprar los pasajes en el sitio web, que gozan con un 3% de descuento. Nos permitió elegir asientos y todo, por lo que pudimos viajar juntos. Horas antes del viaje hicimos el check-in y como no despachabamos valijas nos dirigimos directo a la puerta de embarque del Aeroparque Jorge Newbery.

El vuelo, tanto de ida como de vuelta, se hizo sin problemas, en tiempo y forma (¿debería considerarme afortunado?). Nos regalaron en ambos viajes una caja con snacks que incluía un alfajor Havanna, entre otros productos. El aeropuerto de Iguazú es modesto, pero tiene todo lo que uno puede necesitar.

Y casi un año después, LAN me vuelve a sorprender. Sin saberlo, las millas de Iguazú se me habían acreditado automáticamente (a diferencia de lo ocurrido con otras, como Aerolíneas Argentinas) y podía utilizarlas para un jugoso descuento: 5.000 millas más 200 pesos equivalían a un pasaje a Salta, Bariloche o Iguazú. Estos últimos destinos ya los conozco, mas no el primero. No lo pensé dos veces, compré el pasaje (online de nuevo). Asi que en dos semanas estaré por el Noroeste argentino.

Confirmado: SKA-P vuelve a Buenos Aires

Una de mis bandas favoritas vuelve a los escenarios a fin de año ¡y con nuevo disco! La banda española Ska-P se presentará en el Club Ciudad de Buenos Aires el día de mi santo, es decir, el 29 de noviembre (¡OJO! Cambió de fecha), en el marco de algún festival, seguramente. ¿Será el Pepsi?

También se presentarán en Mexico DF el 20 de noviembre en el Foro del Sol y el 26 de ése mes en el Arena de Santiago de Chile.

Actualizado: Venta de entradas en Argentina, Mexico y Chile.

Descuentos y cupones Tematika: libros, películas y música

Ayer me aventuré a realizar mi compra anual de literatura en internet. La Feria del Libro no me ofrecía grandes descuentos (de hecho no encontré ninguno). Así que decidí intentarlo online.

Es que en Argentina, a diferencia de otros paises como Estados Unidos y el Reino Unido, no les está permitido a las librerías realizar descuentos sobre los libros que venden. Está prohibido por ley. Supongo, para defender al pequeño librero. Esto evitó la formación de grandes cadenas, del estilo de Barnes & Noble o Borders, o grandes portales de venta online tales como Amazon.com. Digamos que los casos mas similares aquí son el grupo Ilhsa (a través de sus marcas Yenny, El Ateneo y Tematika) y Cúspide.

Pero el consumidor es quien se ve perjudicado y se vuelca a comprar copias pirata de baja calidad (aunque bien, este fenómeno no está tan extendido como en otros lugares de América Latina), bajárselos por internet (leer de una pantalla es incómodo, imprimir un libro entero, caro) o comprarlos usados (pero no siempre se garantiza disponibilidad, especialmente con los nuevos libros).

Incluso hay libros que son más caros aquí (devaluación mediante) que en otros países. Esto se debe a los altos impuestos añadidos al libro, lo que quizás sea causa de la caída en picada de los índices de lectura en un país que históricamente se destaca por su calidad en ese campo. Por ejemplo, mientras que No Logo de Naomi Klein aquí se consigue a $84 (casi 30 dólares), en Estados Unidos el mismo libro, en inglés, se consigue a la mitad según su precio de lista, o a tan sólo 10 dólares en Amazon.

Así, Tematika.com, rayando la ilegalidad, ofrece descuentos a sus usuales compradores y a clientes de otras empresas, a través de convenios. Esta vez, como cliente del banco Santander Río, recibí un 18% de descuento y envío gratis, lo cual me hizo ahorrarme unos $20 de los libros y otros tantos de su despacho a casa. Claro que la desventaja es la espera, y posibles inconvenientes de un sistema de ventas que aún no toma vuelo en Argentina. En unos días sabré los resultados, pero por ahora, si hay algún lector que, motivado por esta euforia libresca que despierta la Feria, quiere comprar sus libros, Merodeador.com incentiva la industria editorial y la literatura y recomienda los siguientes cupones (códigos) de descuento para utilizar en su compra:

15% de descuento y envío gratis: TEMATIKACS
15% de descuento: ELDIPLO, CGC, CIUDADINTERNET, XRESERVASONLINE
10% de descuento: AGODI

Cada mes Tematika envía un newsletter ofreciendo un código con 20% de descuento, por lo que recomiendo registrarse en el sitio para recibirlo. En algunas ocasiones especiales (Navidad, por ejemplo) además regala los envíos.

El descuento tendría que verse reflejado al final de la compra. Dejé varios códigos por si hay alguno que no funcione.