Gol reubica la ciudad de Buenos Aires

La línea aérea de bajo costo brasileña Gol, ha reubicado la ciudad en la que vivo. De este modo, Buenos Aires ya no es más la reina del plata. Y los capitalinos ya no somos más porteños. Según la animación que está ubicada hace rato en su sitio web, Buenos Aires se encuentra en el centro del país, entre las provincias de Córdoba y La Pampa.

¡Bravo a los diseñadores gráficos de Gol! Un 1 en geografía
Por si quedaba alguna duda, los aviones de la animación salen del punto marcado con origen «Buenos Aires».

La doble batalla

Desarrollo contra medio ambiente. Centro rico contra periferia pobre.

Estas disputas internacionales se trasladaron al plano local cuando hoy se sancionó «en general» la Ley de Bosques en el Senado, una controvertida legislación, fuertemente apoyada por Greenpeace, que intenta poner un freno al alto nivel de desmonte en pos de incorporar nuevas tierras al sector agrícola. Todo, auspiciado por el boom de la soja.

¿Cuándo nos daremos cuenta que a veces el desarrollo no pasa sólo por lo económico?

Lousteaumanía

No van 24 horas del anuncio y Martín Lousteau, un perfecto desconocido hasta entonces, se convirtió en la estrella del momento.

Se trata del actual presidente del Bapro y futuro Ministro de Economía de la Nación. Todos los medios hablan de él y le dedican importancia y duración a alguien de quien poco se sabe, y menos habla. Luego de su reciente anuncio, acumuló 100 pedidos de entrevista y no dió ninguna.

No sólo eso. Aún no asume y su nombramiento fue apoyado por empresarios y hasta la misma oposición. Todo esto se ve reflejado en la opinión pública, ya que de acuerdo a una encuesta de OPSM, «entre los nombramientos, la figura más destacada fue la del futuro jefe de Economía, Martín Lousteau, quien obtuvo más adhesiones [de la gente]. Acumuló más de 64 por ciento de expectativas «positivas» y «muy positivas««.

Quizás lo más destacable, dentro de los pocos cambios en el gabinete de la próxima presidente, es su reducida edad, que lo convierte en el Ministro de Economía más jóven de la historia del país. Sín mencionar el hecho de que se ocupará de la más destacada (y por el momento, desprestigiada) cartera del ejecutivo.

El hecho de que se hubiera creado el Ministerio de Ciencia e Innovación Productiva pasó casi desapercibido al lado de este graduado de la Universidad de San Andrés (la más cara del país).

¿Se convertirá Lousteau en la próxima celebrity política?

Cumbre de las Américas I: Hasta que el río nos separe

Lo que tenía que pasar, pasó. Pero de la peor manera, y en el peor momento: sólo 10 minutos antes de estrecharse en un hipócrita abrazo con el primer mandatario argentino pidiendo «que un río no nos separe», el presidente uruguayo ya había dado la autorización de operación a la papelera Botnia. La forma superó al contenido, y provocó la ira de Argentina y España (mediador del conflicto). Y con mucha razón.

No pretendo tomar posiciones en el conflicto. Más allá que considero que la papelera es un gran monstruo contaminante al que me opongo, jamás culparía totalmente a Uruguay por la forma en que se dieron las cosas. Es cierto que violó un tratado internacional, y veremos qué dice La Haya al respecto, pero también es cierto que Botnia probablemente fue a parar a ésa costa del río porque pedían sobornos más baratos que acá. Ni por mencionar que nosotros ya tenemos varias papeleras funcionando plácidamente sobre nuestros ríos. Pero como siempre, cuando se le toca el culo a la clase media, ésta salta como leche hervida. Pasó en el 2001 con sus ahorros, y volvió a pasar ahora con el valor de los terrenos en Gualeguaychú (que se devaluaron).

Uruguay no va a renunciar a la mayor inversión en su historia, así que veremos de qué forma se resuelve el conflicto. Por mi parte, extrañaré bañarme en las aguas de ésa ciudad. Ah, destaco el sitio Botnia.com.ar… muy creativo trabajo de los asambleístas.

Con una mujer presidenta

Cristina KirchnerLas cifras son innegables, y Cristina Fernández de Kirchner se ha convertido en nuestra primera presidenta electa. Y así, Argentina pasó al libro Guinness de los récords, al ser el primer país en el mundo en el que un presidente le delega el poder a su mujer, luego de haber sido elegida. Hay algunas similitudes con nuestra olvidable presidenta Isabelita, quien al morir Perón en los 70s quedó a cargo del poder.

Crisitina (y qué loco, ahora, por ser la primera mujer, ¿también es la primer presidente a la que llamamos por su nombre y no por su apellido?) tiene mucho más carácter y fortaleza que aquella débil damita, ahora exiliada en España. Espero que aproveche esta histórica oportunidad para demostrar que las mujeres, pueden.

La pingüina reapareció

Finalmente, la pingüina reapareció. En realidad apareció y ya. Porque desde que asumió, jamás se la había visto en un programa periodístico de TV. Bah, en ninguna entrevista en sí. Ni por TV, ni por radio, ni en medios gráficos.

¿Y porqué de este súbito cambio? ¿A caso bajó en las encuestas estos días y decidió ceder un poco con su posición con la prensa? No lo creo, todo lo contrario. ¿O es que aprovechó hasta último momento para no recibir críticas de la oposición por la inminente veda? Su discurso fue impecable (aunque soberbio y alturista), algo en lo que colaboraron también los entrevistadores.

Me pareció lisa y llanamente un golpe de efecto magnífico: se convirtió en la figurita difícil de todos los medios (en especial cuando todas las encuestas la dan como ganadora absoluta) y a último momento, un día antes de la veda, decide dar un golpe de efecto apareciendo en varios medios radiales y televisivos. Y bajo sus términos: maquillada y vestida como una diva, con preguntas descafeinadas y en la casa presidencial, un claro simbolismo de que «aquí pertenezco». Y los medios que quedan afuera, hacen eco de esto. Por lo tanto, la pingüina está por doquier, todo el mundo habla de ella. Sí, más aún.

No me considero anti-k, a pesar de mi entorno. Sin embargo siempre veo más saludable votar a la oposición, en especial cuando el poder actual se encuentra tan concentrado y consolidado (vamos, más del 40% en todas las encuestas… es una cifra preocupante).

Algo queda claro: a partir de este domingo, tendremos por primera vez en Argentina, a una presidenta electa. Sea ella, o su opositora.

El fin de los partidos

Argentina, país extraño si los hay. País con muchas riquezas, pero mal repartidas. País pionero en producción científica de la región… pero sus científicos están desperdigados por todo el mundo. País de una enorme extención, pero con una de las menores densidades poblacionales del mundo. Y en estos tiempos podemos sumarle una ridiculez más: país sín partidos políticos.

A secas parecería una bendición. ¿Qué ciudadano no está harto de esas viejas maquinarias lavadoras de cerebro, inútiles como pocas? Lamentablemente no sabemos si es mejor el remedio a la enfermedad. Es que resulta que desde nuestro querido innombrable, los argentinos tenemos que sufrir un proceso de división, incluso dentro de la misma corriente ideológica.

Pasaron los noventas y con ellos, un período de brillo aparente. Fue en el 2001 cuando nos dimos cuenta que semejante bienestar era sólo superficial, y que el reluciente espejo donde nos mirábamos estalló para mostrarnos qué era lo que había del otro lado. Y la crisis no fue sólo económica o social, también fue política. La valiente clase media se alzó con sus potentes cacerolas a pedir por su dinero (¿qué otra cosa podría movilizarlas sino?) para pedir «que se vayan todos». Se fueron sí, pero sólo el presidente y su familia. Los demás quedaron todos. ¡Para qué! En menos de dos semanas se sucedieron cinco presidentes distintos, algo que sín temor podría afirmar, es un récord histórico. Finalmente asumió quien había perdido las elecciones presidenciales hacía casi 3 años, cumpliendo finalmente su ansiado sueño de sentarse en el sillón presidencial. Y allí empezaron los problemas.

En el 2002 se avecinaban las elecciones y el presidente quería imponer a su candidato, un desconocido pingüino del sur. Es que claro, del lado de en frente estaba el innombrable, su anterior maestro, con quien compartía el poder ejecutivo como vice-presidente. Llegaron las elecciones y el pueblo no podía estar más disconforme con la política local. Ni los políticos con sus partidos. Dentro del peronismo (alias «justicialismo») habían 3 diferentes candidatos: el pingüino, un presidente interino y el innombrable. Cusiosamente, y a pesar de haber estallado el espejo del que muchos no se asomaban, el ganador fue el innombrable. Una cuarta parte del país lo había votado, pero no era suficiente para ganar el ballotage, y así es como renunció a su candidatura, dejando a un vapuleado pingüino como ganador.

Pero nadie suponía que este pingüino podría alzarse rápidamente mediante una serie de demagógicas, aunque acertadas medidas y finalmente, repetir la historia: traicionar a su maestro. ¿Mientras tanto, en las provincias qué sucedía? Una serie de gobernadores, ansiosos de poder y de mayores partidas presupuestarias, se dieron vuelta cual panqueques y lo impensable, como ver a un radical junto a un peronista sucedió: nacía el radiKalismo (también llamado como «radicalismo ka», «radicalismo kirchnerista»…). El justicialismo seguía dividido.

Pasaron los años, los dólares, las cacerolas, las valijas y llegó el 2007. Así como su maestro le había enseñado, perpetuarse en el poder no hacía bien a la imagen pública, por lo que el pingüino decidió sumarse a la movida internacional y puso de candidata a su mujer. ¿Y los demás? Resultó que no hay «demás». La oposición pasó a ser un chiste, diarios anti-oficialistas, también la criticaron por su falta de capacidad para fortalecerse. Actualmente tenemos a una señora espiritual, a un bulldog bien atado, a un represor, a un caudillo y a un ex ministro de economía que va con los radicales (que dicho sea de paso, jamás terminaron un mandato presidencial).

Entonces, cuando un argentino se pregunta hoy en día «¿A qué partido voto?», en realidad debería preguntarse «¿A quién voto?» pues, señoras y señores, los partidos políticos ya no existen: hoy en día son sólo políticos.