15 comentarios sobre “Mensajes de la naturaleza en el día de la independencia”
Te recomiendo lo leas y evalúes este artículo de Ceferino Reato que publicó «La Nacion» ´hoy 24/03/2011, quien ayer fue invitado a «Te doy mi Palabra» por canal 26.
Este programa de Alfredo Leuco esta ya dentro de los mejores de su magnífica producción dedicada a desentrañar la tematica política nacional e internacional con un equipo de colaboradores de primerísimo nivel
Héctor Claudio Palazzo
Por este medio quiero rendir un profundo y sentido desagravio a fundadores, sabios, científicos, docentes, artistas o operarios de la Universidad Nacional de la Plata.
Considero que el usar los emblemas, sellos y títulos de esta señera casa de estudio a fin de condecorar a un dictador que atropella y atenta en forma procaz y violenta
las libertades constitucionales de su país, muy particularmente la de expresión y prensa; avergüenza a quienes hemos con orgullo egresado desde que fue fundada
en 1905 por el doctor Joaquín Víctor González y que contribuyo al conocimiento y erudición de la Argentina, América Latina.
También acogió en sus claustros a notable del mundo alguno de mas que notables.
Héctor Claudio Palazzo
Médico
Egresado año 1972
En primer lugar quiero manifestarle mi solidaridad para con la familia Maglioni de Ibicuy, Entre Ríos por la situación temerosa que están viviendo por el asedio de narcotraficantes contante tras denunciar el hallazgo de paquetes con cargamento de marihuana en su campo.
En segundo lugar llamar la atención a las autoridades responsables del gobierno Municipal, Provincial y Nacional sean policiales o judiciales por no brindar la seguridad y protección según corresponda, como parte de los derecho humanos constitucionales a la seguridad que les corresponde estos argentinos que como este padre de familia manifiesta “solo se ocupan de trabajar honradamente”
En particular cuando las instituciones destinadas a la custodia de nuestras fronteras están dedicadas a contribuir con orden policial en el gran Buenos Aires
Hector Claudio Palazzo
Por primera vez los jueces y el fiscal que condenaron a los ex comandante cuenta
la historia intima del acontecimiento que cambio a la Argentina para siempre
Te recomiendo no te pierdas la oportunidad de leer este libro de Pepe Eliaschev
“LOS HOMBRES DEL JUICIO”
Es un libro que te permite acceder a una imperdible y apasionante crónica
conmovedora e iluminada sobre la mayor hazaña civil de nuestro país, una
proeza que no ha sido aun adecuadamente reconocida por la sociedad argentina,
aunque sea referencia obligada en medios jurídicos extranjeros
“Nadie en el mundo hizo tanto, tan rápido y de manera tan contundente”
sostiene el autor
Sudamericana
2011
Hoy domingo 17 30 hs. Con 5º o 6º de temperatura nos fuimos al Teatro del Pueblo donde por fortuna vimos una muestra de gran teatro que no olvidaremos. Una joya, para que no la pierdas ni bien puedas verla si aun no lo hiciste y mientras permanezca en cartel
El tiempo en que transcurre se vive esta puesta asombrosa en lo actoral, escenográfico, música con un apasionante y atrapante texto.
Todo planteado en sostenido desarrollo dramático, humor y estilo impecable
Fue galardonada con el 1º Premio Nacional de Dramaturgia 2008 del Instituto Nacional del teatro.
Tal como lo reseña el austero pero muy bien diseñado Se Trata de los últimos tres años de la vida de Leonardo da Vinci, transcurren en Francia, bajo el mecenazgo del rey Francisco I. Allí, junto a Francesco Melzi, quien ha sido su fiel aprendiz durante quince años, se dedica a servir a la corte del rey pintando, creando raras invenciones y cocinando refinados y extravagantes platos para los opíparos banquetes de su majestad.
Melzi, por su parte, trata de organizar las interminables y crípticas anotaciones de su maestro que, años más tarde, darían lugar al ?Tratado de Pintura?, uno de los libros más importantes para el arte del Renacimiento.
Francisco I, orgulloso por tener en su corte a uno de los genios más grandes de su tiempo, queda deslumbrado por un extraño plato que Leonardo dice haber inventado recientemente: los spaghi mangiabile. Encaprichado, pretende que Leonardo (o su aprendiz) le revele la receta para la confección del manjar y hacerlo el plato más famoso de todas las cortes de Europa, cosa que Leonardo no está dispuesto a conceder.
Melzi, a la vez, cuando presiente que su maestro se irá a la tumba llevándose la mayoría de sus geniales conocimientos, intenta un desesperado plan, en complicidad con el rey, para descubrir el lugar donde cree que Leonardo oculta su más profundo y misterioso secreto: el método para crear obras de arte perfectas. Esta búsqueda, llevará al rey y al aprendiz por el camino del engaño y la traición, en el afán de desentrañar los mecanismos de una mente prodigiosa y una de las incógnitas más enigmáticas de toda la civilización: ¿qué es una obra de arte?
Ficha técnico artística
Autoría: Mariano Cossa, Gabriel Pasquini
Actuan: Alejandra Balado, Federico Barroso Lelouche, Héctor Bidonde, Mariano Gladic
Diseño de vestuario: René Diviú
Diseño de escenografía: René Diviú
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Música original: Mariano Cossa
Asistencia de dirección: Angeles Martinez
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate
Producción ejecutiva: Silvina Rodriguez
Dirección: Rubens Correa
TEATRO DEL PUEBLO
Av Roque Sáenz Peña 943 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4326-3606
Web: http://www.teatrodelpueblo.org.ar
Entrada: $ 50,00 y $ 25,00 – Domingo – 17:30 hs – Desde el 21/08/2011
HECTOR CLAUDIO PALAZZO
Desaparecidos en democracia
No solo en el nefasto proceso de la dictadura militar hubo «desaparecidos».
Hoy son una realidad los Desaparecidos en democracia también desprovistos de Derechos Humanos..
Es inconcebible que aun hoy, a más de 30 años de finalizado el sangriento golpe militar en Argentina y del Juicio y Castigo a los culpable sigamos sufriendo con las desapariciones de personas en particular jóvenes y niños.
Muy especialmente en los últimos ocho años concomitantemente al notable incremento de tráfico de la prostitución, armas, producción de droga y la tolerada criminalidad social.
La indiferencia por parte del estado que no habla, no ve, no escucha.
Una vez restablecida la democracia en Argentina, se suponía que no iba a haber más desapariciones que las que hubo en su momento y por las que aún hoy se sigue luchando para se clarifiquen.
El problema, muy grave por cierto, es que siguen habiendo desapariciones, tormentos y muertes en el país.
Desde hace año se viene pidiendo a las autoridades que se ponga en marcha algún plan de acción para la búsqueda de todas las personas que desaparecieron.
El tema es que hoy en día no hay ningún resultado sobre esto.
Se usan los dramáticos casos con fines electorales ya que cuentan con una red medios de comunicación, publicidad, información y propaganda que revierte la realidad cruenta con un modernísimo estilo neofascista.
Entre cientos de casos que se pueden contar de personas que están desaparecidos, podemos mencionar casos más emblemáticos , Julio López, Marita Verón, el adolescente Luciano Arruga, pero recomiendo recurrir los listados de las organizaciones y personas que ya han acumulado notables lista de este horror ignorado por nuestros gobernantes.
Tengo fe que los responsables tengan su CONADEP, Juicio y castigo entonces no servirán los descarados “twitter”, el desprecio a la libertad de prensa etc.
Todo cambia, Todo llega. La verdad y la justicia al fin también.
Siempre busque la oportunidad de manifestarle que es paradigma y mentor de actualización cultural del ciudadano.
En nuestra vida con su opinión, estudios e investigaciones nos motiva a atrevernos a ahondar , profundizar y sondear sin miedo sobre lo pasado , actual y nuevo del quehacer artístico.
Un Comentario suyo de un espectáculo a desfrutar es un cátedra previa mas de los esencial
Su “José Bianco y su mirada sobre Graham Greene”, me conmovió, porque en el reviví lo que leí y me motiva releer como Usted dice en el caso de José Bianco quien por la validez de
su obra hoy es vigente para cualquier lector lucido y actualizado, permanece casi desconocidos.
Espero Usted que siga así, como con sus criticas de espectáculos y acontecimientos de esta nuestra ciudad la cual que si por algo se salva es por la cultura.
Gracias, que tenga salud y buen ánimo por mucho tiempo. Lo porque es necesario
Hector Claudio Palazzo
Esto es parte de un artículo de “La Nación” deportiva del Miércoles 23/11/11
Los concretos reclamos y propuestas der presidente de Estudiantes de la Plata ARQ. ENRIQUE D. LOMBARDI merecen sean difundidas y que llegue a todo los argentinos de buena voluntad y que vivimos y procuramos con convicción que la civilización venza a la barbarie.
Violencia sin fin
Estudiantes pide ayuda a todos los clubes
Lombardi, el presidente del club Platense, dijo que la entidad, que no será sancionada, mantendrá su posición contra los violentos, pero que otras deberían hacer lo mismo; no dudan de que la agresión fue preparada
Estudiantes parece embarcarse en una cruzada y pide no quedar solo en esa batalla. Ésa es la sensación, según el análisis de los hechos de ayer, tras la suspensión del partido contra Banfield, motivada por las bombas de estruendo que cayeron muy cerca del arquero Cristian Lucchetti. El presidente del club platense, Enrique Lombardi, reclamó a «todos los clubes» que sigan el camino de su institución de no dar plata ni amparo a las barras bravas y pidió tácitamente terminar con la «sanata» (sic) de decir que la violencia está «instalada en el fútbol y es innata del hombre». Además, en 90 Minutos de Fútbol , por Fox Sports, calificó de «excelente» la reacción de Juan Sebastián Verón y Gastón Fernández, por su actitud de enfrentar a los violentos durante el encuentro.
Todo indica que la agresión se debió a una protesta de la segunda línea de la barra por la aplicación del derecho de admisión de los jefes de la hinchada, de la facción denominada Los Leales. Como siempre en estos casos, desde los encargados de seguridad deslindaron su responsabilidad, tanto que durante una reunión ayer por la mañana, Rubén Pérez, el titular del Coprosede, le manifestó a Lombardi que el operativo en la cancha lo hace la policía de Quilmes. Además, argumentó que el Coprosede no es el que debe enviar a los agentes a la tribuna ni organizar el cacheo.
De ese cónclave también surgió que no habrá sanción alguna para Estudiantes por lo ocurrido. Esta decisión se corresponde con la necesidad del club platense de jugar con público (una versión indicaba que podía jugar a puertas cerradas), ya que los próximos serán los últimos partidos de Verón en el fútbol.
Lombardi aseguró que, según lo detectado por las cámaras de seguridad en el estadio ayer en Quilmes, los hinchas que tiraron las bombas de estruendo y que obligaron a la suspensión del partido frente a Banfield «no estaban incluidos en la nómina de derecho de admisión», y deslizó que los que protagonizaron los desmanes serían incorporados a la lista.
Lombardi asumió recientemente la presidencia del club y continuó con la política de la dirigencia anterior encabezada por Rubén Filipas, que no le daba entradas de favor ni viajes a la barra. La actual dirigencia mantuvo a 226 miembros de la hinchada en la nómina con derecho de admisión, entre ellos los citados líderes de Los Leales.
«Somos responsables del club, no damos entradas de favor, no damos plata a la barra, pero con eso no alcanza. Todos los clubes debieran hacer eso. Además, las fuerzas de seguridad, la Justicia y los organismos políticos deben cumplir su parte. Ésta es una tarea de todos, no de unos pocos que estamos en absoluta desventaja», expresó Lombardi.
Por su parte, Juan Sebastián Verón, en diálogo con Fox Sports Del Plata , insistió en que «estaba todo armado» y nuevamente apuntó al operativo de seguridad: «Lo raro es que la policía diga que no puede dar seguridad. Si ellos no pueden, ¿entonces quién?». Respecto de la posición de Lombardi, Verón comentó: «El club debería estar acompañado por la seguridad; si no, no tendrá fin. Esta batalla se puede ganar si hay determinación para hacerlo».
El jugador ratificó que su despedida al final del torneo no varía. Martín Ordoqui, el prosecretario de la entidad, expresó al respecto: «Verón se retira en el partido contra Unión de Santa Fe, en la última fecha del torneo. Uno no imagina ese partido sin hinchas locales. Por eso estamos haciendo las gestiones para que no se nos sancione».
Hector Claudio Palazzo
La culpa la tubo el otro
De Cualquier diccionario se puede obtener el significado de chivo expiatorio
El chivo es el macho joven de la cabra, mientras que «expiar» se entiende como la acción de purificarse de las culpas por medio de algún sacrificio.
La expresión proviene de un ritual del antiguo pueblo de Israel para el cual se elegían dos chivos. Mediante el azar se elegía uno como ofrenda a Yahveh, que era sacrificado por el sacerdote durante el rito; el otro era cargado con todas las culpas del pueblo judío, y entregado al demonio Azazel. Este último, conocido como chivo expiatorio, era abandonado en mitad del desierto, acompañado de insultos y pedradas.
En la actualidad se utiliza la expresión para denominar a aquél que ha pagado las culpas de la gran mayoría, librando a estos de represalias, o al que se le atribuye este papel por razones ulteriores en el discurso político o social.
Hay un monologo del inevitable Tato Bores que data del 12 de julio de 2007
Lo Titulo como la antológica película de 1950 de Luis Sandrini “”La culpa la tubo el otro, por Tato Bores
Luego de las ostensibles rememoraciones de la renuncia a la presidencia del honesto y ético Doctor Fernando de la Rúa exorbitantes Excesivo, fuera de la medida normal.
Con un despliegue comunicacional que según se podo ver y escuchar por TV pasaba del duelo cívico la mas florida demostración del manejo de medios de comunicación de alta generación y costo que exacerbaban, ostentaban, desnaturalizaban lo hechos dramáticos y sangrientos
La culpa de todo la tiene el ministro de Economía, dijo uno. ¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.
¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.
¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.
¡Pero, por favor…! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.
¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.
¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.
¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el Ombligo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.
¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.
¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.
¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.
¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.
¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.
¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.
¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.
¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.
¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.
¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.
¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.
¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.
¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.
¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.
¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.
¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo Yankee.
That´s not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).
¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.
¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.
¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.
¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.
¡El Otro siempre tiene la culpa!
¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.
Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de Hijo de put… que resultó ser El Otro
Todo lo suscripto tiene que ver con alguien que es un icono del periodismo democrático. El gran cordobés Alfredo Leuco. Quien para mi es referencial para comprender nuestra realidad socio política
Pero aquí viene la critica honorable (de honor), y los escándalos
Por momentos olvido las causas del fracaso de ese año y pico ex presidente.
El y la gran mayoría periodística con un incremento según la cercanía del poder K
El gobierno de 10 años anteriores de Menen de entrega a la banca mundial, regalías, robos para la corona y familia, deterioro, desaparición del federalismo, fraudes, peculado, gastos despampanantes, desocupación, cierre de industrias de todo tipo, bochornos diplomáticos, deterioro de índices bien claros de salud, educación, ingreso de la droga a gran escala y custodiada por instituciones del mismo estado, gastos monárquicos, construcciones absurdas.
Dolorosísima y permisiva inactividad legislativa y la corrupción judicial.
Aun están los escaparates de las causas pero Menen en el Senado
¡El Otro siempre tiene la culpa!
Gracias a los inmortales Tato Bores y Luis Sandrini
Héctor Claudio Palazzo
Olivos
22/12/11
“Felices Pascuas, la casa está en orden”.
Ya pasaron 25 años de aquel discurso.
Quienes estuvimos en la plaza, jamás olvidaremos ese día en que el pueblo en la calle frenó un golpe de estado por primera vez en la historia.
Ya pasaron 25 años y recuerdo el coraje cívico de miles y miles de personas que fueron a defender la democracia frente a los carapintadas que se habían levantado en armas.
Había de todo.
Columnas partidarias organizadas y muchas personas no encuadradas, muchos ciudadanos de a pie que fueron a poner el cuerpo para sostener la libertad y las instituciones.
Y en esos momentos los militares todavía tenían poder y poder de fuego.
Todavía conspiraban y muchos sectores se negaban a someterse a la ley y al único comandante en jefe de las Fuerzas Armadas constitucional que es el presidente de la Nación.
Esos levantamientos de los carapintadas si que fueron destituyentes.
Con tanques, con cuarteles tomados, con insubordinación de tropas, armados hasta los dientes y pintados para la guerra.
“El chapulín colorado”, le decían a Alfonsín y lo acusaban de ser marxista y vengativo.
Era el pasado más nefasto, el terrorismo de estado criminal que se resistía a dejarle paso a la soberanía popular.
Hoy a la distancia, uno escucha que para el vicepresidente Amado Boudou y otros oficialistas, los destituyentes o los que conspiran contra la democracia son los medios de comunicación o algunos jueces y no puede creer semejante nivel de frivolidad.
Aquellos carapintadas con fusiles en las manos si que conspiraron contra la democracia.
Por suerte todos los partidos políticos estuvieron defendiendo la investidura de Alfonsín y su gobierno.
Recuerdo que el peronismo, en lugar de ayudar a los golpistas como hubiera sido en otro momento de la historia, se sumó al balcón para sostener al gobierno elegido por el pueblo.
Antonio Cafiero dio una vuelta de página y estuvo donde tenía que estar. Igual que los liberales de Adelina Dalesio de Viola.
O los partidos de izquierda. De los radicales ni hablar. El partido de Alfonsín movilizó hasta su último militante.
“Ojo con tocarlo a Raúl”, gritaban emocionados.
Soy un convencido de que la movilización a Plaza de Mayo y a otras plazas del país puso un límite definitivo al golpismo.
La gente común, hastiada de muerte y autoritarismo, apostó a la vida y la paz y fue a poner el cuerpo.
Los diarios de la época hablan de 500 mil personas.
Eran familias enteras que pusieron su corazón a disposición, frente a la Casa Rosada y que estaban dispuestos a marchar sobre los cuarteles si era necesario.
Insisto: en esos tiempos, hace 25 años, si se corrían riesgos.
La dictadura estaba a la vuelta de la esquina. Se había retirado solo formalmente del poder. Estaban agazapados.
Ya pasaron 25 años de aquellas “Felices Pascuas la casa está en orden” y no puedo ignorar que también se puede hacer otra lectura de aquellos días de furia, de personajes nefastos como Aldo Rico o Seineldín, entre otros subversivos.
Fueron momentos de mucha tensión.
Pudo haber sido una masacre, el comienzo de una guerra civil.
Alfonsín salió al balcón exactamente a las 14.40 horas.
A la multitud se le cortó el aliento. Dijo con voz de mando que se iba en helicóptero a Campo de Mayo para ordenarle que se rindieran a los sediciosos.
Todos ovacionamos su coraje y quedamos a disposición.
En muchas plazas del país pasaba lo mismo.
La bronca contra la dictadura hervía en la sangre. Mucha gente fue cercando las unidades militares rebeldes.
Eran espontáneos que estaban dispuestos a ponerle el pecho a las balas.
El país estaba paralizado. Era un polvorín a punto de estallar.
Miles y miles de ciudadanos democráticos desarmados frente a cientos de militares dispuestos a todo.
El presidente rezó unos minutos en la capilla y se fue al territorio enemigo sin custodias ni escolta.
Cuando volvió fue más cauto en su lenguaje. Ya no eran sediciosos eran hombres amotinados.
¿Se acuerda de ese momento? “Compatriotas, felices pascuas, los hombres amotinados han depuesto su actitud.
Como corresponde, serán detenidos y sometidos a juicio”.
Un balde de agua fría cayó sobre mucha gente que sospechó que Alfonsín había negociado.
En términos jurídicos, amotinados no era lo mismo que sediciosos.
Encima después dijo que eran héroes de Malvinas y empezaron los primeros silbidos.
Sobre todo de la izquierda y del peronismo. ¿Héroes de Malvinas? ¿Era el momento de decir eso?.
¿Cuál era el motivo de ese elogio para quienes unas horas atrás eran fanáticos golpistas?
Después se levantaron dos veces más contra decisiones de la frágil democracia.
Alfonsín nunca se arrepintió de haber dicho lo que dijo, pero admite que se pudo haber equivocado.
Para muchos argentinos su prudencia y responsabilidad evitó el baño de sangre.
Para otros, esa actitud les sonó a perdón y a negociación.
Muchos se sintieron defraudados, traicionados por Alfonsín.
Creyeron que había claudicado y que había cedido a los reclamos de los carapintadas.
La historia irá acomodando los tantos en el camino.
Para muchos fue la primera gran desilusión en democracia y para otros fue la capacidad de un estadista que resolvió el problema con el menor costo posible en vidas.
Alfonsín juró una y mil veces que no hubo pacto ni repliegue.
Al final de su discurso dijo que “Hoy podemos dar gracias a Dios, la casa está en orden y no hay sangre en la Argentina”.
Lo cierto es que 44 días después la Cámara de Diputados sancionó la Ley de Obediencia Debida que era el principal reclamo de los carapintadas.
Después vino el Punto Final y el Indulto de Menem.
Pero aquel domingo de Semana Santa, Raúl Alfonsín pagó un costo político.
Se quebró ese romance entre su figura y parte de la multitud.
Ese liderazgo arrollador comenzó a desmoronarse y lo pagó en las elecciones.
Es uno de los grandes dilemas de los argentinos de aquel día, hace 25 años. Porque ambas cosas resultaron ciertas.
Aquel día fue el comienzo del fin de su gobierno pero también el comienzo del fin de las dictaduras en Argentina.
Fue el verdadero Nunca Más.
Es tal el desprecio por la libertad de expresión de quienes nos gobiernan y su autoritario entorno que estas reflexiones de la Dra. Gudici creó son más que oportunas.
Te recomiendo su lectura
Héctor
El desprecio hacia la prensa
Por
Silvana Giudici
El presidente de Uruguay, José «Pepe» Mujica, visitó nuestro país el 9 del mes actual y mantuvo una reunión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la residencia de Olivos durante 45 minutos.
Luego del encuentro, y ante el requerimiento periodístico, el vocero presidencial se limitó a contestar: «Se reunieron para tratar cosas normales entre presidentes».
Que la sorpresiva visita del presidente uruguayo, enmarcada en un contexto de conflictividad internacional debido a las restricciones impuestas por nuestro país al comercio exterior, se intente minimizar como una visita rutinaria es parte de la estrategia de negación de los problemas a la que el gobierno nacional nos tiene acostumbrados desde hace nueve años.
Pero la respuesta del vocero Alfredo Scocimarro se vuelve un estilete más clavado en la sangrante herida que la gestión de Cristina Fernández de Kirchner le inflige, cada vez que puede, al derecho de acceso a la información pública de todos los ciudadanos.
Los actos de los presidentes siempre son de interés público y sus decisiones, inherentes a los ciudadanos.
La respuesta del vocero oficial altera ese principio para ajustarse a la estrategia comunicacional del «relato oficial» benevolente construido para justificar los excesos del poder y las arbitrariedades del «modelo».
La convocatoria a una «conferencia de prensa» -sin admisión de preguntas- en la soledad del senado el Jueves Santo demuestra que la crisis política que atraviesa el Gobierno es más fuerte de lo que se advierte
La explicación sobre la visita del presidente Mujica llegó en medio del silencio presidencial sobre la situación judicial del vicepresidente, Amado Boudou, por el caso Ciccone, extendiendo el manto protector del hermetismo presidencial como un velo de complacencia o complicidad. ¿Cómo podría explicar el vocero los hechos de los que fuimos testigos millones de argentinos durante la Semana Santa de 2012?
La convocatoria a una «conferencia de prensa» -sin admisión de preguntas- en la soledad del senado el Jueves Santo demuestra que la crisis política que atraviesa el Gobierno es más fuerte de lo que se advierte, pero también expresa el desprecio que desde el poder se tiene por la verdad y el derecho a saber de todos los ciudadanos.
La imposibilidad de formular preguntas acabó abruptamente con el insólito paso de comedia que desplegó el vicepresidente para acusar a otros y desligar su responsabilidad en infinidad de acusaciones y denuncias de confabulaciones en su contra. También terminó con el respeto por la libertad de expresión, la libertad de prensa y la valoración de la labor de los periodistas como pilar del sistema democrático.
En un país donde el ataque a medios y periodistas es moneda frecuente, muchos no se horrorizaron al escuchar las acusaciones del vicepresidente a los periodistas. Esbirros, esclavos, empleados de mafiosos fueron palabras repetidas en la letanía de su exposición.
Esos adjetivos ofenden a sus destinatarios, pero mucho más ofende a la sociedad la actitud de un gobierno que naturaliza el ataque a los periodistas, coarta la libertad de prensa promoviendo normas en contra de los principios constitucionales, no brinda conferencias de prensa ni acepta preguntas y, con todo esmero, obstruye la sanción de leyes fundamentales como la de acceso a la información pública o la de regulación transparente de la publicidad oficial en el Congreso Nacional.
En un país donde el ataque a medios y periodistas es moneda frecuente, muchos no se horrorizaron al escuchar las acusaciones del vicepresidente a los periodistas
La defensa de la libertad de expresión no es un debate ajeno ni un conflicto de intereses entre un gobierno y determinados medios, sino un derecho de cada uno de los habitantes de nuestro país. Brindar información pública y, por sobre todas, las cosas rendir cuentas es obligación de los gobernantes.
Nadie está exento del ojo escrutador de la ciudadanía ni fuera del alcance de la Justicia en una democracia sana, y eso justamente es lo que hoy se pone en debate.
Ya señalaba el juez Black hace más de cuatro décadas en un fallo de la Corte Suprema norteamericana sobre la filtración de «los Papeles del Pentágono» y la guerra de Vietnam en The New York Times: «Sólo una prensa libre y sin cortapisas puede expresar eficazmente su decepción por la actuación del gobierno».
Un periodista que se anime a expresar hoy en la Argentina algo que no sea adulación hacia el Gobierno se convierte en esbirro, esclavo o enemigo de la patria.
Ante esta formidable presión cabe preguntarse: ¿hasta cuándo resistirán los que se siguen animando?
Buenos Aires 20 / 04 / 2012
La autora ex diputada de la UCR preside la Fundación LED (Libertad de Expresión + Democracia)
Transcribo este excelente análisis Brent J. Carbajal sobre la novela “No habrá mas penas ni olvido” de Osvaldo Soriano.
Héctor Claudio Palazzo
NO HABRÁ MÁS PENAS NI OLVIDO DE OSVALDO SORIANOA
Brent J. Carbajal*
Department of Modern and Classical Languages Western Washington University* Bellingham, WA 98225-9057 U.S.A
Dirección para Correspondencia
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La Argentina de los años 70 sirve de escenario y trasfondo para una de las novelas más exitosas y políticamente directas de Osvaldo Soriano (1943-1997). Publicada en 1982, durante el exilio de Soriano, No habrá más penas ni olvido es la historia de una batalla sangrienta entre facciones peronistas. Más que nada, sin embargo, es el cuento alegórico de un pueblo argentino frustrado, harto de ser manipulado por los misteriosos mandamientos de un gobierno alejado tanto de la cotidianeidad de los ciudadanos como de los sueños del país. Mediante el uso de una narración y un diálogo sumamente gráfico y recursos asociados con el humor negro, Soriano logra una tragicomedia que apela a diversas emociones del lector y que señala la naturaleza humana del peligroso conflicto político en la Argentina.
Caracterizada por una trama bastante sencilla, el efecto emocional que produce No habrá más penas ni olvido resulta de la simple incredulidad de que algo tan horrible puede sobrevenir a alguien por una acusación falsa y una situación tan inocente. El hecho de que mueran tantos personajes de la novela sorprende al lector por la fácil y básica razón de que la matanza parece deberse a malentendidos, a un dogmatismo ciego y a una política malinterpretada. Una vez iniciada la novela, el lector rápidamente se entera que no hay cómo detener la violencia ni hay límites que la definan. Las imágenes que perduran, entonces, son de las acciones y reacciones de los agentes de dos peronismos que protagonizan un macabro “tango” dotado de toda la emoción y tradición del baile nacional. Como explica Carlos Roberto Morán (1984) no es ninguna coincidencia que el título de la novela hubiera sido tomado del famoso tango de Carlos Gardel “Mi Buenos Aires querido,” del que incluye los versos “cuando yo te vuelva a ver/no habrá más penas ni olvido” (247). No es nada difícil imaginar la verosimilitud de estos versos en relación con los pensamientos de miles de argentinos, exiliados o no de su país. Además, el romanticismo que caracteriza el tango también describe la manera como Ignacio Fuentes, el protagonista, se aferra a su peronismo y a su manera de ver la realidad política de su país.
Como en muchos sentidos, esta novela es una alegoría de la Argentina de mediados de los 70, sirva aquí una breve reseña de cómo Osvaldo Soriano percibía la realidad política de la época. Interesadamente, muchos creen que la novela fue escrita durante el exilio, pero el autor ha recalcado muchas veces que sólo fue publicada durante su estancia en Europa y que fue escrita cuando todavía habitaba su país natal. Por esa razón, la inmediata visión política de Soriano influyó muy directamente en su texto. Como explica a Daniel García Molt en una entrevista de 1987
Escribí No habrá más penas ni olvido en el ’74.
Y la escribí acá, aunque muchos creen que fue durante el exilio. (…) Yo estaba muy sensibilizado por lo que ocurría en el país. (…) Todo esto, que tiene explicaciones políticas, a mí me parecía poéticamente siniestro. Y me pareció un material interesante para trabajar (…) (134).
En el prólogo a la primera edición publicada en España, Soriano explica la acción de su novela, situada durante el último gobierno de Juan Domingo Perón. Pero, mientras el enfrentamiento entre facciones peronistas sucedió, en realidad, en las grandes ciudades argentinas, Soriano hace que los sucesos de su novela tengan lugar en Colonia Vela, un pequeño pueblo de provincia, pueblo que aparece también en otras novelas suyas. En cuanto al trasfondo peronista, Soriano dice en el prólogo que el peronismo estaba dividido en dos facciones: la que veía a Perón como líder revolucionario de las masas y la que quería usar su vuelta al poder sobre las masas para impedir cualquier futura victoria de dichas masas (140). Según Soriano
Perón iniciaría una implacable depuración de elementos izquierdistas de su movimiento.
(…) Perón utilizó una curiosa estrategia de gobierno: descalificó como infiltrados a aquellos a quienes todo el país conocía como peronistas, (…) y bendijo como peronistas a muchos advenedizos que habían contribuido a su caída en 1955 (141).
Tal es la situación sociopolítica de No habrá más penas ni olvido: la lucha entre la izquierda y la derecha del peronismo. Ignacio Fuentes, el delegado municipal, y los que luchan con él representan a los peronistas de la primera hora y quienes los acusan de ser infiltrados son los peronistas derechistas. Como todo esto tiene lugar en un pueblo donde todos se conocen y donde todos están enterados de la opción política de su prójimo, la ironía de la batalla se subraya aun más. Claro que el horror de las muertes y de la tortura se nota probablemente más, pero lo absurdo de todo, el hecho de que algo así pase en un lugar así, deja una impresión muy fuerte también. Refiriéndose a este hecho, Carlos Roberto Morán dice que la novela
empieza con la boca abierta provocada por la carcajada y concluye con esa misma boca abierta que emite el grito causado por la angustia y el dolor. Cosas menores, leves, se transforman en cuestiones mayúsculas y aleves. Nada es sustantivo: basta con que los unos sospechen de los otros para que comience el “diálogo” de las balas (247).
Los episodios violentos que constan en este “tango” peronista forman la base del argumento de la novela. En fragmentos cómicos, horroríficos pasajes descriptivos, diálogos directos y acción a veces frenética, el tema principal se vislumbra: los argentinos están matando a los argentinos; ambos, iróni-camente, invocando el nombre de Perón. Los intérpretes de este trágico baile se aferran totalmente a su visión peronista (casi se podría decir “romántica-mente” en el caso de Ignacio Fuentes y quienes lo defienden) pero, al final, parece ser sólo el componente nostálgico del tango, el concepto político idealista que sobrevive. La realidad peronista es contradictoria y resulta en tragedia.
La novela comienza con acusaciones políticas contra Ignacio Fuentes, el delegado municipal de Colonia Vela, y su asistente Mateo. Nunca se sabe exactamente por qué existen estas acusaciones ni quiénes las han promulgado, pero el ambiente descrito es uno de corrupción y de división política. Que Fuentes y su “administración” sean acusados de infiltrados y marxistas-comunistas es irónico porque Fuentes y quienes lo rodean invocan el nombre de Perón varias veces durante el conflicto, jactándose de ser buenos peronistas. El responsable de “limpiar” el gobierno municipal de elementos marxistas, el Secretario Suprino, también se considera peronista pero, obviamente, de otra índole. Así, rápidamente se configuran dos grupos de combatientes, el de Ignacio y el de Suprino. Aquél, un grupo de “hombres medios,” cuenta con la ayuda de personajes cómicos como un borracho delincuente, un placero y otros ciudadanos. Éste, una pandilla de oficiales y soldados de otros lugares, goza de más armas, más hombres y más táctica guerrillera.
Lo que sucede, entonces, es una especie de golpe de estado. Fuentes y sus seguidores se encierran en el municipio y se defienden contra Suprino y sus partidarios, cuya misión es eliminar a los “marxistas”. Se derrama mucha sangre durante la batalla y muchos de los protagonistas mueren o salen heridos. Como ya se ha mencionado, sin embargo, el horror de esta serie de eventos está salpicado de momentos cómicos. El lector casi tiene que reírse a pesar de la violencia cuando el piloto Cerviño, con su avioncito “Torito,” ataca a Suprino y sus hombres con DDT y luego con estiércol. Un alto grado de humor, también, se realiza cuando miembros de los dos bandos gritan “Perón o muerte” al atacar al enemigo.
Curiosamente, el “tango peronista” del título que resume el enfrenta-miento armado entre dos facciones de un solo movimiento, se realiza a partir de bases o causas bien débiles: acusaciones falsas. En una conversación con el placero Moyano, Fuentes recalca la ridiculez de la acusación contra ellos
—Nos quieren echar.
—¿Por qué, don Ignacio?
– Dicen que no soy peronista.
—¿Que no es peronista? –el placero se rió–; yo lo vi a usted a las piñas acá con Guzmán por defender a Perón (23)1
Un poco después, hablando con su esposa, Fuentes se compara con Perón, diciendo: “Hay revolución, vieja. ¡Me hacen una revolución! ¡Como a Perón!” (25). En un anuncio dado por parlantes, sin embargo, se describe a Fuentes y Mateo como marxistas: “¡Compañeros! ¡De pie en apoyo del secretario general del justicialismo, compañero Suprino! ¡Hagamos tronar el escarmiento contra la oligarquía marxista!” (25).
José Delgado Costa afirma este mismo punto cuando recalca el hecho de que en la novela “verdaderamente no hay buenos y malos, de que el país está dentro de una ola de oportunismo y terror, dividido en bandos que olvidan la parte humana por la cual, supuestamente, luchan” (2002: 92). Es decir, que el horrible conflicto armado se debe a una división o crisis social cotidiana. El oportunismo político, intereses creados y alianzas partidistas han vencido a un pueblo que antes era un solo pueblo. Soriano subraya esto por situar su tragicomedia en un pueblo donde todos se conocen y donde, realmente, no hay lugar a dudas en cuanto a política. Por cierto, y tocante al asunto, Fuentes dice: “¿Qué es eso de que Mateo es comunista? Cuando echaron a Perón, en el ’55, ya estaba en la municipalidad. Estuvo después, estuvo siempre. Nunca le pregunté si era comunista. Bolche es Gandolfo. De siempre fue, pero lo saben todos. Es el único en Colonia Vela. Tiene la ferretería y nadie lo jode” (22).
Otro ejemplo de identidades falsas y la facilidad con la cual los derechistas aceptan identificaciones, tal vez erróneas con tal que cumplan con sus metas, es cuando Suprino cree haber matado a Fuentes. La verdad es que está muerto el loco Peláez, pero Suprino dice: “Para mí es Ignacio. (…) Salió a morir como un héroe el boludo” (77). La aceptación y uso de etiquetas, slogans y falsas identificaciones contribuye a la división peronista en la novela y resulta en la lucha casi fratricida que es No habrá más penas ni olvido.
En cuanto al humor que sirve de contrapunto al horror del conflicto armado, es interesante notar que, casi siempre, resulta del comportamiento de uno de los defensores de Ignacio Fuentes. Las cómicas maniobras del borracho Cerviño con su avioncito “Torito,” la del no menos borracho Juan Ugarte y del oportunista Sargento García entretienen al lector mientras se horroriza ante la seria brutalidad del otro aspecto de la novela. Todo esto parece devenir de otro importante elemento: los adversarios y combatientes son vecinos, son argentinos medios con debilidades y vicios como cualquier hombre. El elemento humano, a pesar de lo que ha dicho Delgado-Costa más arriba, no se ha perdido aquí; lo humano es el elemento cómico y trágico, el aspecto del tango que expresa tanta emoción y tanto dolor.
No es necesario dar muchos ejemplos del elemento cómico de la novela (basta leer las primeras tres páginas para saber que Soriano cuenta con un tono humorístico), pero hay dos episodios que ejemplifican, muy bien, tanto la división en el peronismo como lo humildemente “humano” de los llamados “infiltrados.” En primer lugar, el reclutamiento emprendido por Fuentes para defender el municipio sirve de ejemplo. Cuando Fuentes llega al municipio después de haberse enterado de las acusaciones, se topa con dos agentes de policía. Para convencer al agente García que debe dejarle paso al municipio, le ofrece un ascenso de rango y un aumento. García acepta y lucha con Fuentes durante toda la campaña, pero por razones oportunistas; al final ha subido al rango de sargento. El orgullo y egoísmo humanos se notan en García y se manifiestan en episodios graciosos. Cuando el borracho Juan Ugarte entra en el municipio y trata a García de “agente”, García le corrige inmediatamente diciendo: “Cabo (…) ahora soy cabo” (34). Por su parte, Ugarte comenta este repentino ascenso y la apuntación es cómica: “¡Qué te parió que subiste! Bueno ahora me voy ¡La vida por Perón!” (34). Fuentes ha contado con el egoísmo y con el oportunismo de su prójimo para que García se adhiera al bando, y ver cómo García corre el riesgo de morir para recibir dos asensos en un solo día es gracioso y llamativo de la naturaleza humana.
Las reacciones de Ignacio Fuentes y de sus hombres, cuando reciben comunicaciones del intendente del otro bando, constan como buena evidencia del humor que casi puntúa esta narrativa. El siguiente intercambio de mensajes sirve de ejemplo. El primer mensaje viene del intendente derechista, el segundo es la respuesta de Fuentes
Señor delegado. Está acusado de infiltrado y subversivo. Presente su renuncia y lo llevaremos ante el Tribunal del Partido. Perón o muerte.
(…) Váyase a la reputa que lo parió. Perón o muerte (49)
La jerga peronista y las palabrotas empleadas por Fuentes en contes-tación al muy formal mensaje del intendente reflejan lo que es para el lector algo muy humano: ironía y parodia. Para demostrar que los derechistas no son más peronistas que él, Fuentes se sirve de un lenguaje parco y simple y, claro, del slogan peronista.
Finalmente, después de las muertes de Ignacio, Mateo, Cerviño, Moyano, y otros, se encuentra un ejemplo más del humor irónico de la novela. Al presenciar la muerte de Cerviño (quien antes de fallarse les pide que le digan su historia a Perón) García y Ugarte comentan los cielos despejados y la belleza del día después de la larga noche de lluvia y de muerte. Lo irónico es que García describe el bonito día como “un día peronista” (131) después de que el peronismo ha sido la causa de toda la violencia anterior. Otra vez se recalca la división entre el peronismo, “el tango” si se quiere, desde ese punto de vista político. Interesantemente, como las palabras del título de la novela y las del tango de Gardel, se evoca cierto optimismo romántico en las últimas palabras de la novela. Muchos de los protagonistas han muerto, sí, pero no se van a olvidar a ellos y se espera un día mejor. En casi todas las novelas de Soriano hay algo de esperanza y optimismo y No habrá más penas ni olvido no es ninguna excepción. El último diálogo entre Ugarte y García recalca el optimismo que acompaña la memoria y señala el hecho de que si la historia de Fuentes y los suyos se registra, el porvenir no puede sino ser mejor. Lleno de orgullo “patriótico”, García le explica a su compañero que después de ganar contra los derechistas (para que valgan las muertes de Fuentes y otros) van a traer a Perón a presenciar la victoria. Ugarte le acusa de ser loco. El diálogo sigue así
—¿Loco? Le vamos a mostrar cómo quedó el pueblo, le vamos a contar de Ignacio, de Mateo, de Cerviño, de todos los que dieron la vida por él.
(…)
– Cuando lo sepa se va a emocionar el viejo.
—Va a hablar desde el balcón del municipio y los milicos no van a saber dónde meterse del cagazo (131).
El lector sabe que Perón no va a venir para celebrar ninguna victoria ganada por “el pueblo”, pero el optimismo humano, ese espíritu comunicado en las palabras del tango, se expresa claramente en el desenlace de la novela. En un comentario que hizo para una entrevista con Eduardo Montes Bradley, Félix Samoilovich dice:
Y la última frase, ese “un día peronista,” cuando sale el sol y los han destrozado, muestra al mismo tiempo lo que tenía el peronismo de apuesta de gente simple, humilde y honesta, y la catástrofe que significó. Creo que hay que leer No habrá más penas ni olvido para saber lo que Soriano pensaba del peronismo. Ni en pro ni en contra, lo que él diferenciaba era el peronismo de arriba del de abajo. Eso lo tenía muy claro (2003: 146).
No habrá más penas ni olvido es, finalmente, una novela doble, exacta-mente como el peronismo está reflejado temáticamente y tanto como la natu-raleza bipartita del género de la tragicomedia y del humor negro. Los versos del famoso tango de Gardel sintetizan un acercamiento romántico a la política argentina y, a la misma vez, documentan el dolor y el sufrimiento que había que atravesar pero que no serán olvidados. La naturaleza doble y dividida del peronismo se enfatiza, pero la ironía y la gracia con las cuales Soriano relata su novela hacen que el aspecto humano y popular no se olvide y que se aclare, un poco más, un período crucial de la historia política de la Argentina.
Ya lo tuvo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el de Bolivia, Evo Morales. Ahora le toca el turno al ecuatoriano Rafael Correa .
La facultad de Periodismo de La Plata le entregará al mandatario el premio Rodolfo Walsh, en la categoría de Presidente Latinoamericano por la Comunicación Popular
Por este medio quiero rendir un profundo y sentido desagravio a fundadores, sabios, científicos, docentes, artistas o operarios de la Universidad Nacional de la Plata.
Considero que el usar los emblemas, sellos y títulos de esta señera casa de estudio a fin de condecorar a un dictador que atropella y atenta en forma procaz y violenta las libertades constitucionales de su país, muy particularmente la de expresión y prensa; avergüenza a quienes hemos con orgullo egresado desde que fue fundada en 1905 por el doctor Joaquín Víctor González y que contribuyo al conocimiento y erudición de la Argentina, América Latina. También acogió en sus claustros a notable del mundo alguno de más que notables.
Héctor Claudio Palazzo
Médico Egresado año 1972
En diciembre de este año se cumplirán treinta años del día que volvió la democracia, la unidad nacional y la convivencia pacífica entre los argentinos.
Este hecho histórico, paradójicamente, se coloca como contracara del actual Gobierno nacional obsesionado solamente con la idea de perpetuarse en el poder. La idea fija de la presidenta Cristina Fernández y su entorno puede resultar molesta en su imposición prepotente, pero la cuestión de fondo es otra: al pensar tanto en sí mismos, han dejado de pensar en la Argentina.
¿Cómo puede ser que un país maravilloso, que además creció en la última década con ingresos extraordinarios, tenga a casi un tercio de su población viviendo en la intemperie y la miseria?
Es incoherente e injusto que un país que produce alimentos para 411 millones de personas, tenga índices de desnutrición infantil vergonzantes; que teniendo el reservorio de agua dulce más grande del planeta, diez millones de argentinos carezcan de ese recurso básico. En la Argentina, que fue precursora en educación, 55% de los chicos no terminan la escuela secundaria, la calidad sigue empeorando, y 1.400.000 jóvenes no estudian ni trabajan; en el paraíso de recursos privilegiados, importamos combustible por diez mil millones de dólares.
Una Argentina mejor es posible. Debemos recuperar los valores: el valor de la educación, el valor de la cultura del trabajo, y el valor de la honestidad.
Debemos jerarquizar la tarea y formación docente, escolarizar desde la primera infancia, y ampliar el horario escolar para todos. Están los recursos, pero no hay sedición política. Debemos reunir ciencia y producción para industrializar en serio y así generar empleo. Claro que hay que volver a la cultura del esfuerzo para progresar. La ayuda social del Estado debe ser sólo una situación de tránsito, de lo contrario es clientelismo.
Con valores hay futuro: la educación y el trabajo son el único camino para el ascenso social, el progreso de las personas, y el desarrollo de los pueblos. La honestidad, la transparencia y la ejemplaridad son necesarias para que la sociedad pueda confiar en la política y en sus gobernantes.
Seamos la generación que inicia el camino definitivo para derrotar la ignorancia y la pobreza. Los valores, únicamente, nos permitirán construir una Argentina con rostro humano.
Ing. Barletta (Prs. UCR)
Recopilado Héctor Claudio Palazzo
En su novela biográfica La Matriz del Infierno , Marcos Aguinis relata que en una isla del
Delta comienza el adoctrinamiento de Rolf Keiper, un muchacho nacido en un medio con
carencias socioeconómicas, quien luego será una herramienta incondicional del régimen
nazi.
El notable autor hace evidente que la sociedad era incrédula y ajena al engendro que
desembocaría en el holocausto.
En La Nación del 24 de Febrero pasado, Gabriel Sued relata el funcionamiento de una
escuela “para aprender a ser kirchnerista”
Allí la agrupación Movimiento Evita, parte de Unidos y Organizados, forma cuadros en
un proceso de “cualificación, capacitación y ordenamiento” de fuerzas juveniles entre
15 y 30 años, quienes militarán en sus barrios
Este adoctrinamiento revolucionario culmina con la jura de lealtad a Cristina .
Queda el interrogante ¿ qué haremos los argentinos ante las gravísimas evidencias de
lo que se está gestando?
Héctor Claudio Palazzo
Te recomiendo lo leas y evalúes este artículo de Ceferino Reato que publicó «La Nacion» ´hoy 24/03/2011, quien ayer fue invitado a «Te doy mi Palabra» por canal 26.
Este programa de Alfredo Leuco esta ya dentro de los mejores de su magnífica producción dedicada a desentrañar la tematica política nacional e internacional con un equipo de colaboradores de primerísimo nivel
Héctor Claudio Palazzo
Por qué mucha gente apoyó a los militares
Ceferino Reato
Para LA NACION
Jueves 24 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa
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Treinta y cinco años atrás, en las vísperas del derrocamiento de la presidenta Isabel Perón, no había encuestas ni sondeos que registraran qué pensaba la opinión pública, pero los diarios y revistas de la época sugieren que la mayoría de la gente estaba harta del gobierno peronista.
Claro que en estos tiempos de crispación y periodismo militante, y tan bien pago, alguien podría impugnar esta presunción con el argumento de que la prensa era golpista, en tanto integrante de un supuesto «eje del mal» que viene desde el fondo de nuestra historia, junto con la oligarquía y sus aliados transnacionales, los militares, la Iglesia Católica, los políticos y sindicalistas traidores y la clase media conservadora.
Sin embargo, aquella sensación de vacío de poder, de un gobierno que no podía controlar la situación, se reflejaba también en un diario de centroizquierda como La Opinión, de Jacobo Timerman, para no hablar del vespertino La Tarde, dirigido por su hijo, Héctor Timerman, el actual canciller, que era abiertamente golpista.
La Opinión daba algunos datos desoladores: cada cinco horas se producía un asesinato político y cada tres estallaba una bomba; la presidenta había nombrado un ministro cada 25 días, y la inflación llegó al 38% en marzo de 1976 y al 98,1 en los tres primeros meses del año.
Testigos confirman el estado de ánimo de la opinión pública. Por ejemplo, el periodista inglés Robert Cox, que dirigía el Buenos Aires Herald y luego, en la dictadura, se convertiría en un destacado defensor de los derechos humanos. «El 24 de marzo fue un día soleado, «peronista», como se decía. La mayoría de la gente estaba contenta pensando que las cosas iban a mejorar. Después sí vino el gran silencio», me dijo en una entrevista para el libro Operación Primicia . Cox agregó: «Todo 1975 se vivió como una tragedia griega, que desembocó en el golpe. Desafortunadamente, muchos argentinos estaban siempre buscando a los militares para que entraran al gobierno, ordenaran el país y dieran luego elecciones. Pasaba ahora también con gente de la izquierda: recuerdo que con mi mujer nos encontramos en una recepción en la embajada de Egipto con un periodista de El Cronista Comercial, que militaba en la izquierda, y con su esposa, que estaba embarazada. Ellos confiaban en que un gobierno militar pondría en marcha una represión más legal que la del gobierno de Isabel Perón, en el que aparecían cuerpos carbonizados en zanjones».
Precisamente, una de las tesis de mi libro es que muchos argentinos recibieron el golpe con alivio por dos razones. Por un lado, por la ineficacia y pérdida de legitimidad del gobierno, que había convertido en insolubles los problemas de la inflación, el desabastecimiento y la violencia política, y por la dramática debilidad del liderazgo de la viuda de Perón, que hasta se deprimía seguido. Más inquietante es la segunda razón: todos los actores relevantes colaboraron, en forma directa o indirecta y por diferentes razones, en la caída de Isabel, salvo, lógicamente, la presidenta y el puñado de políticos y sindicalistas que todavía la respaldaban.
Según el kirchnerismo, el golpe fue uno de esos momentos en que la hidra del mal coaguló para abortar los sueños y los ideales de los sectores populares, que eran fielmente interpretados por la «juventud maravillosa» de los años 70, de la cual el gobierno actual se considera el heredero legítimo.
Y sin embargo aquella «juventud maravillosa», al menos quienes siguieron integrando Montoneros, resultaron en parte responsables del golpe y del respaldo popular que recibió a los militares. Es que en aquel momento, el «objetivo político principal» de Montoneros era «el deterioro del gobierno de Isabel Martínez», que era visto como un velo, un obstáculo, para que el pueblo respaldara a la guerrilla en su marcha triunfal hacia la patria socialista, según un documento interno de 1977 («Curso de Formación de Cuadros del Partido Montonero Comandante Julio Roqué»). El propio Mario Firmenich confesó, en 1977, en una entrevista con Gabriel García Márquez, que «desde octubre de 1975 nosotros sabíamos que se gestaba un golpe militar para marzo del año siguiente» y «no tratamos de impedirlo». Los guerrilleros, en general, habían llegado a la conclusión de que el golpe los favorecería porque, puestos a elegir, los argentinos los respaldarían a ellos en su lucha contra los militares. Por eso crearon el Ejército Montonero, que debutó el 5 de octubre de 1975 con un ataque al cuartel de Formosa.
La «juventud maravillosa» no defendía la democracia ni los derechos humanos. No eran los únicos; eso formaba parte de una cultura política arraigada: en la Argentina, la democracia, con todo su contenido, sólo se convirtió en un valor relevante en 1983, luego de la sangrienta dictadura. Culpas repartidas, aunque no en la misma proporción, de una historia que resiste el estrecho e interesado molde del relato oficial.
© La Nación
Ceferino Reato, periodista, es autor de Operación Primicia
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Por este medio quiero rendir un profundo y sentido desagravio a fundadores, sabios, científicos, docentes, artistas o operarios de la Universidad Nacional de la Plata.
Considero que el usar los emblemas, sellos y títulos de esta señera casa de estudio a fin de condecorar a un dictador que atropella y atenta en forma procaz y violenta
las libertades constitucionales de su país, muy particularmente la de expresión y prensa; avergüenza a quienes hemos con orgullo egresado desde que fue fundada
en 1905 por el doctor Joaquín Víctor González y que contribuyo al conocimiento y erudición de la Argentina, América Latina.
También acogió en sus claustros a notable del mundo alguno de mas que notables.
Héctor Claudio Palazzo
Médico
Egresado año 1972
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En primer lugar quiero manifestarle mi solidaridad para con la familia Maglioni de Ibicuy, Entre Ríos por la situación temerosa que están viviendo por el asedio de narcotraficantes contante tras denunciar el hallazgo de paquetes con cargamento de marihuana en su campo.
En segundo lugar llamar la atención a las autoridades responsables del gobierno Municipal, Provincial y Nacional sean policiales o judiciales por no brindar la seguridad y protección según corresponda, como parte de los derecho humanos constitucionales a la seguridad que les corresponde estos argentinos que como este padre de familia manifiesta “solo se ocupan de trabajar honradamente”
En particular cuando las instituciones destinadas a la custodia de nuestras fronteras están dedicadas a contribuir con orden policial en el gran Buenos Aires
Hector Claudio Palazzo
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Por primera vez los jueces y el fiscal que condenaron a los ex comandante cuenta
la historia intima del acontecimiento que cambio a la Argentina para siempre
Te recomiendo no te pierdas la oportunidad de leer este libro de Pepe Eliaschev
“LOS HOMBRES DEL JUICIO”
Es un libro que te permite acceder a una imperdible y apasionante crónica
conmovedora e iluminada sobre la mayor hazaña civil de nuestro país, una
proeza que no ha sido aun adecuadamente reconocida por la sociedad argentina,
aunque sea referencia obligada en medios jurídicos extranjeros
“Nadie en el mundo hizo tanto, tan rápido y de manera tan contundente”
sostiene el autor
Sudamericana
2011
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Spaghetti
De Mariano Cossa, Gabriel Pasquini
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Hoy domingo 17 30 hs. Con 5º o 6º de temperatura nos fuimos al Teatro del Pueblo donde por fortuna vimos una muestra de gran teatro que no olvidaremos. Una joya, para que no la pierdas ni bien puedas verla si aun no lo hiciste y mientras permanezca en cartel
El tiempo en que transcurre se vive esta puesta asombrosa en lo actoral, escenográfico, música con un apasionante y atrapante texto.
Todo planteado en sostenido desarrollo dramático, humor y estilo impecable
Fue galardonada con el 1º Premio Nacional de Dramaturgia 2008 del Instituto Nacional del teatro.
Tal como lo reseña el austero pero muy bien diseñado Se Trata de los últimos tres años de la vida de Leonardo da Vinci, transcurren en Francia, bajo el mecenazgo del rey Francisco I. Allí, junto a Francesco Melzi, quien ha sido su fiel aprendiz durante quince años, se dedica a servir a la corte del rey pintando, creando raras invenciones y cocinando refinados y extravagantes platos para los opíparos banquetes de su majestad.
Melzi, por su parte, trata de organizar las interminables y crípticas anotaciones de su maestro que, años más tarde, darían lugar al ?Tratado de Pintura?, uno de los libros más importantes para el arte del Renacimiento.
Francisco I, orgulloso por tener en su corte a uno de los genios más grandes de su tiempo, queda deslumbrado por un extraño plato que Leonardo dice haber inventado recientemente: los spaghi mangiabile. Encaprichado, pretende que Leonardo (o su aprendiz) le revele la receta para la confección del manjar y hacerlo el plato más famoso de todas las cortes de Europa, cosa que Leonardo no está dispuesto a conceder.
Melzi, a la vez, cuando presiente que su maestro se irá a la tumba llevándose la mayoría de sus geniales conocimientos, intenta un desesperado plan, en complicidad con el rey, para descubrir el lugar donde cree que Leonardo oculta su más profundo y misterioso secreto: el método para crear obras de arte perfectas. Esta búsqueda, llevará al rey y al aprendiz por el camino del engaño y la traición, en el afán de desentrañar los mecanismos de una mente prodigiosa y una de las incógnitas más enigmáticas de toda la civilización: ¿qué es una obra de arte?
Ficha técnico artística
Autoría: Mariano Cossa, Gabriel Pasquini
Actuan: Alejandra Balado, Federico Barroso Lelouche, Héctor Bidonde, Mariano Gladic
Diseño de vestuario: René Diviú
Diseño de escenografía: René Diviú
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Música original: Mariano Cossa
Asistencia de dirección: Angeles Martinez
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate
Producción ejecutiva: Silvina Rodriguez
Dirección: Rubens Correa
TEATRO DEL PUEBLO
Av Roque Sáenz Peña 943 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4326-3606
Web: http://www.teatrodelpueblo.org.ar
Entrada: $ 50,00 y $ 25,00 – Domingo – 17:30 hs – Desde el 21/08/2011
HECTOR CLAUDIO PALAZZO
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Desaparecidos en democracia
No solo en el nefasto proceso de la dictadura militar hubo «desaparecidos».
Hoy son una realidad los Desaparecidos en democracia también desprovistos de Derechos Humanos..
Es inconcebible que aun hoy, a más de 30 años de finalizado el sangriento golpe militar en Argentina y del Juicio y Castigo a los culpable sigamos sufriendo con las desapariciones de personas en particular jóvenes y niños.
Muy especialmente en los últimos ocho años concomitantemente al notable incremento de tráfico de la prostitución, armas, producción de droga y la tolerada criminalidad social.
La indiferencia por parte del estado que no habla, no ve, no escucha.
Una vez restablecida la democracia en Argentina, se suponía que no iba a haber más desapariciones que las que hubo en su momento y por las que aún hoy se sigue luchando para se clarifiquen.
El problema, muy grave por cierto, es que siguen habiendo desapariciones, tormentos y muertes en el país.
Desde hace año se viene pidiendo a las autoridades que se ponga en marcha algún plan de acción para la búsqueda de todas las personas que desaparecieron.
El tema es que hoy en día no hay ningún resultado sobre esto.
Se usan los dramáticos casos con fines electorales ya que cuentan con una red medios de comunicación, publicidad, información y propaganda que revierte la realidad cruenta con un modernísimo estilo neofascista.
Entre cientos de casos que se pueden contar de personas que están desaparecidos, podemos mencionar casos más emblemáticos , Julio López, Marita Verón, el adolescente Luciano Arruga, pero recomiendo recurrir los listados de las organizaciones y personas que ya han acumulado notables lista de este horror ignorado por nuestros gobernantes.
Tengo fe que los responsables tengan su CONADEP, Juicio y castigo entonces no servirán los descarados “twitter”, el desprecio a la libertad de prensa etc.
Todo cambia, Todo llega. La verdad y la justicia al fin también.
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Dedicado a un Periodista de Arte Ernesto Schoo.
Siempre busque la oportunidad de manifestarle que es paradigma y mentor de actualización cultural del ciudadano.
En nuestra vida con su opinión, estudios e investigaciones nos motiva a atrevernos a ahondar , profundizar y sondear sin miedo sobre lo pasado , actual y nuevo del quehacer artístico.
Un Comentario suyo de un espectáculo a desfrutar es un cátedra previa mas de los esencial
Su “José Bianco y su mirada sobre Graham Greene”, me conmovió, porque en el reviví lo que leí y me motiva releer como Usted dice en el caso de José Bianco quien por la validez de
su obra hoy es vigente para cualquier lector lucido y actualizado, permanece casi desconocidos.
Espero Usted que siga así, como con sus criticas de espectáculos y acontecimientos de esta nuestra ciudad la cual que si por algo se salva es por la cultura.
Gracias, que tenga salud y buen ánimo por mucho tiempo. Lo porque es necesario
Hector Claudio Palazzo
Olivo
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Esto es parte de un artículo de “La Nación” deportiva del Miércoles 23/11/11
Los concretos reclamos y propuestas der presidente de Estudiantes de la Plata ARQ. ENRIQUE D. LOMBARDI merecen sean difundidas y que llegue a todo los argentinos de buena voluntad y que vivimos y procuramos con convicción que la civilización venza a la barbarie.
Violencia sin fin
Estudiantes pide ayuda a todos los clubes
Lombardi, el presidente del club Platense, dijo que la entidad, que no será sancionada, mantendrá su posición contra los violentos, pero que otras deberían hacer lo mismo; no dudan de que la agresión fue preparada
Estudiantes parece embarcarse en una cruzada y pide no quedar solo en esa batalla. Ésa es la sensación, según el análisis de los hechos de ayer, tras la suspensión del partido contra Banfield, motivada por las bombas de estruendo que cayeron muy cerca del arquero Cristian Lucchetti. El presidente del club platense, Enrique Lombardi, reclamó a «todos los clubes» que sigan el camino de su institución de no dar plata ni amparo a las barras bravas y pidió tácitamente terminar con la «sanata» (sic) de decir que la violencia está «instalada en el fútbol y es innata del hombre». Además, en 90 Minutos de Fútbol , por Fox Sports, calificó de «excelente» la reacción de Juan Sebastián Verón y Gastón Fernández, por su actitud de enfrentar a los violentos durante el encuentro.
Todo indica que la agresión se debió a una protesta de la segunda línea de la barra por la aplicación del derecho de admisión de los jefes de la hinchada, de la facción denominada Los Leales. Como siempre en estos casos, desde los encargados de seguridad deslindaron su responsabilidad, tanto que durante una reunión ayer por la mañana, Rubén Pérez, el titular del Coprosede, le manifestó a Lombardi que el operativo en la cancha lo hace la policía de Quilmes. Además, argumentó que el Coprosede no es el que debe enviar a los agentes a la tribuna ni organizar el cacheo.
De ese cónclave también surgió que no habrá sanción alguna para Estudiantes por lo ocurrido. Esta decisión se corresponde con la necesidad del club platense de jugar con público (una versión indicaba que podía jugar a puertas cerradas), ya que los próximos serán los últimos partidos de Verón en el fútbol.
Lombardi aseguró que, según lo detectado por las cámaras de seguridad en el estadio ayer en Quilmes, los hinchas que tiraron las bombas de estruendo y que obligaron a la suspensión del partido frente a Banfield «no estaban incluidos en la nómina de derecho de admisión», y deslizó que los que protagonizaron los desmanes serían incorporados a la lista.
Lombardi asumió recientemente la presidencia del club y continuó con la política de la dirigencia anterior encabezada por Rubén Filipas, que no le daba entradas de favor ni viajes a la barra. La actual dirigencia mantuvo a 226 miembros de la hinchada en la nómina con derecho de admisión, entre ellos los citados líderes de Los Leales.
«Somos responsables del club, no damos entradas de favor, no damos plata a la barra, pero con eso no alcanza. Todos los clubes debieran hacer eso. Además, las fuerzas de seguridad, la Justicia y los organismos políticos deben cumplir su parte. Ésta es una tarea de todos, no de unos pocos que estamos en absoluta desventaja», expresó Lombardi.
Por su parte, Juan Sebastián Verón, en diálogo con Fox Sports Del Plata , insistió en que «estaba todo armado» y nuevamente apuntó al operativo de seguridad: «Lo raro es que la policía diga que no puede dar seguridad. Si ellos no pueden, ¿entonces quién?». Respecto de la posición de Lombardi, Verón comentó: «El club debería estar acompañado por la seguridad; si no, no tendrá fin. Esta batalla se puede ganar si hay determinación para hacerlo».
El jugador ratificó que su despedida al final del torneo no varía. Martín Ordoqui, el prosecretario de la entidad, expresó al respecto: «Verón se retira en el partido contra Unión de Santa Fe, en la última fecha del torneo. Uno no imagina ese partido sin hinchas locales. Por eso estamos haciendo las gestiones para que no se nos sancione».
Hector Claudio Palazzo
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La culpa la tubo el otro
De Cualquier diccionario se puede obtener el significado de chivo expiatorio
El chivo es el macho joven de la cabra, mientras que «expiar» se entiende como la acción de purificarse de las culpas por medio de algún sacrificio.
La expresión proviene de un ritual del antiguo pueblo de Israel para el cual se elegían dos chivos. Mediante el azar se elegía uno como ofrenda a Yahveh, que era sacrificado por el sacerdote durante el rito; el otro era cargado con todas las culpas del pueblo judío, y entregado al demonio Azazel. Este último, conocido como chivo expiatorio, era abandonado en mitad del desierto, acompañado de insultos y pedradas.
En la actualidad se utiliza la expresión para denominar a aquél que ha pagado las culpas de la gran mayoría, librando a estos de represalias, o al que se le atribuye este papel por razones ulteriores en el discurso político o social.
Hay un monologo del inevitable Tato Bores que data del 12 de julio de 2007
Lo Titulo como la antológica película de 1950 de Luis Sandrini “”La culpa la tubo el otro, por Tato Bores
Luego de las ostensibles rememoraciones de la renuncia a la presidencia del honesto y ético Doctor Fernando de la Rúa exorbitantes Excesivo, fuera de la medida normal.
Con un despliegue comunicacional que según se podo ver y escuchar por TV pasaba del duelo cívico la mas florida demostración del manejo de medios de comunicación de alta generación y costo que exacerbaban, ostentaban, desnaturalizaban lo hechos dramáticos y sangrientos
La culpa de todo la tiene el ministro de Economía, dijo uno. ¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.
¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.
¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.
¡Pero, por favor…! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.
¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.
¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.
¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el Ombligo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.
¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.
¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.
¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.
¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.
¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.
¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.
¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.
¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.
¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.
¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.
¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.
¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.
¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.
¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.
¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.
¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo Yankee.
That´s not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).
¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.
¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.
¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.
¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.
¡El Otro siempre tiene la culpa!
¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.
Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de Hijo de put… que resultó ser El Otro
Todo lo suscripto tiene que ver con alguien que es un icono del periodismo democrático. El gran cordobés Alfredo Leuco. Quien para mi es referencial para comprender nuestra realidad socio política
Pero aquí viene la critica honorable (de honor), y los escándalos
Por momentos olvido las causas del fracaso de ese año y pico ex presidente.
El y la gran mayoría periodística con un incremento según la cercanía del poder K
El gobierno de 10 años anteriores de Menen de entrega a la banca mundial, regalías, robos para la corona y familia, deterioro, desaparición del federalismo, fraudes, peculado, gastos despampanantes, desocupación, cierre de industrias de todo tipo, bochornos diplomáticos, deterioro de índices bien claros de salud, educación, ingreso de la droga a gran escala y custodiada por instituciones del mismo estado, gastos monárquicos, construcciones absurdas.
Dolorosísima y permisiva inactividad legislativa y la corrupción judicial.
Aun están los escaparates de las causas pero Menen en el Senado
¡El Otro siempre tiene la culpa!
Gracias a los inmortales Tato Bores y Luis Sandrini
Héctor Claudio Palazzo
Olivos
22/12/11
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09 Abr. 2012
De Alfredo Leuco
Golpe a los carapintadas
Golpe a los carapintadas
“Felices Pascuas, la casa está en orden”.
Ya pasaron 25 años de aquel discurso.
Quienes estuvimos en la plaza, jamás olvidaremos ese día en que el pueblo en la calle frenó un golpe de estado por primera vez en la historia.
Ya pasaron 25 años y recuerdo el coraje cívico de miles y miles de personas que fueron a defender la democracia frente a los carapintadas que se habían levantado en armas.
Había de todo.
Columnas partidarias organizadas y muchas personas no encuadradas, muchos ciudadanos de a pie que fueron a poner el cuerpo para sostener la libertad y las instituciones.
Y en esos momentos los militares todavía tenían poder y poder de fuego.
Todavía conspiraban y muchos sectores se negaban a someterse a la ley y al único comandante en jefe de las Fuerzas Armadas constitucional que es el presidente de la Nación.
Esos levantamientos de los carapintadas si que fueron destituyentes.
Con tanques, con cuarteles tomados, con insubordinación de tropas, armados hasta los dientes y pintados para la guerra.
“El chapulín colorado”, le decían a Alfonsín y lo acusaban de ser marxista y vengativo.
Era el pasado más nefasto, el terrorismo de estado criminal que se resistía a dejarle paso a la soberanía popular.
Hoy a la distancia, uno escucha que para el vicepresidente Amado Boudou y otros oficialistas, los destituyentes o los que conspiran contra la democracia son los medios de comunicación o algunos jueces y no puede creer semejante nivel de frivolidad.
Aquellos carapintadas con fusiles en las manos si que conspiraron contra la democracia.
Por suerte todos los partidos políticos estuvieron defendiendo la investidura de Alfonsín y su gobierno.
Recuerdo que el peronismo, en lugar de ayudar a los golpistas como hubiera sido en otro momento de la historia, se sumó al balcón para sostener al gobierno elegido por el pueblo.
Antonio Cafiero dio una vuelta de página y estuvo donde tenía que estar. Igual que los liberales de Adelina Dalesio de Viola.
O los partidos de izquierda. De los radicales ni hablar. El partido de Alfonsín movilizó hasta su último militante.
“Ojo con tocarlo a Raúl”, gritaban emocionados.
Soy un convencido de que la movilización a Plaza de Mayo y a otras plazas del país puso un límite definitivo al golpismo.
La gente común, hastiada de muerte y autoritarismo, apostó a la vida y la paz y fue a poner el cuerpo.
Los diarios de la época hablan de 500 mil personas.
Eran familias enteras que pusieron su corazón a disposición, frente a la Casa Rosada y que estaban dispuestos a marchar sobre los cuarteles si era necesario.
Insisto: en esos tiempos, hace 25 años, si se corrían riesgos.
La dictadura estaba a la vuelta de la esquina. Se había retirado solo formalmente del poder. Estaban agazapados.
Ya pasaron 25 años de aquellas “Felices Pascuas la casa está en orden” y no puedo ignorar que también se puede hacer otra lectura de aquellos días de furia, de personajes nefastos como Aldo Rico o Seineldín, entre otros subversivos.
Fueron momentos de mucha tensión.
Pudo haber sido una masacre, el comienzo de una guerra civil.
Alfonsín salió al balcón exactamente a las 14.40 horas.
A la multitud se le cortó el aliento. Dijo con voz de mando que se iba en helicóptero a Campo de Mayo para ordenarle que se rindieran a los sediciosos.
Todos ovacionamos su coraje y quedamos a disposición.
En muchas plazas del país pasaba lo mismo.
La bronca contra la dictadura hervía en la sangre. Mucha gente fue cercando las unidades militares rebeldes.
Eran espontáneos que estaban dispuestos a ponerle el pecho a las balas.
El país estaba paralizado. Era un polvorín a punto de estallar.
Miles y miles de ciudadanos democráticos desarmados frente a cientos de militares dispuestos a todo.
El presidente rezó unos minutos en la capilla y se fue al territorio enemigo sin custodias ni escolta.
Cuando volvió fue más cauto en su lenguaje. Ya no eran sediciosos eran hombres amotinados.
¿Se acuerda de ese momento? “Compatriotas, felices pascuas, los hombres amotinados han depuesto su actitud.
Como corresponde, serán detenidos y sometidos a juicio”.
Un balde de agua fría cayó sobre mucha gente que sospechó que Alfonsín había negociado.
En términos jurídicos, amotinados no era lo mismo que sediciosos.
Encima después dijo que eran héroes de Malvinas y empezaron los primeros silbidos.
Sobre todo de la izquierda y del peronismo. ¿Héroes de Malvinas? ¿Era el momento de decir eso?.
¿Cuál era el motivo de ese elogio para quienes unas horas atrás eran fanáticos golpistas?
Después se levantaron dos veces más contra decisiones de la frágil democracia.
Alfonsín nunca se arrepintió de haber dicho lo que dijo, pero admite que se pudo haber equivocado.
Para muchos argentinos su prudencia y responsabilidad evitó el baño de sangre.
Para otros, esa actitud les sonó a perdón y a negociación.
Muchos se sintieron defraudados, traicionados por Alfonsín.
Creyeron que había claudicado y que había cedido a los reclamos de los carapintadas.
La historia irá acomodando los tantos en el camino.
Para muchos fue la primera gran desilusión en democracia y para otros fue la capacidad de un estadista que resolvió el problema con el menor costo posible en vidas.
Alfonsín juró una y mil veces que no hubo pacto ni repliegue.
Al final de su discurso dijo que “Hoy podemos dar gracias a Dios, la casa está en orden y no hay sangre en la Argentina”.
Lo cierto es que 44 días después la Cámara de Diputados sancionó la Ley de Obediencia Debida que era el principal reclamo de los carapintadas.
Después vino el Punto Final y el Indulto de Menem.
Pero aquel domingo de Semana Santa, Raúl Alfonsín pagó un costo político.
Se quebró ese romance entre su figura y parte de la multitud.
Ese liderazgo arrollador comenzó a desmoronarse y lo pagó en las elecciones.
Es uno de los grandes dilemas de los argentinos de aquel día, hace 25 años. Porque ambas cosas resultaron ciertas.
Aquel día fue el comienzo del fin de su gobierno pero también el comienzo del fin de las dictaduras en Argentina.
Fue el verdadero Nunca Más.
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Es tal el desprecio por la libertad de expresión de quienes nos gobiernan y su autoritario entorno que estas reflexiones de la Dra. Gudici creó son más que oportunas.
Te recomiendo su lectura
Héctor
El desprecio hacia la prensa
Por
Silvana Giudici
El presidente de Uruguay, José «Pepe» Mujica, visitó nuestro país el 9 del mes actual y mantuvo una reunión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la residencia de Olivos durante 45 minutos.
Luego del encuentro, y ante el requerimiento periodístico, el vocero presidencial se limitó a contestar: «Se reunieron para tratar cosas normales entre presidentes».
Que la sorpresiva visita del presidente uruguayo, enmarcada en un contexto de conflictividad internacional debido a las restricciones impuestas por nuestro país al comercio exterior, se intente minimizar como una visita rutinaria es parte de la estrategia de negación de los problemas a la que el gobierno nacional nos tiene acostumbrados desde hace nueve años.
Pero la respuesta del vocero Alfredo Scocimarro se vuelve un estilete más clavado en la sangrante herida que la gestión de Cristina Fernández de Kirchner le inflige, cada vez que puede, al derecho de acceso a la información pública de todos los ciudadanos.
Los actos de los presidentes siempre son de interés público y sus decisiones, inherentes a los ciudadanos.
La respuesta del vocero oficial altera ese principio para ajustarse a la estrategia comunicacional del «relato oficial» benevolente construido para justificar los excesos del poder y las arbitrariedades del «modelo».
La convocatoria a una «conferencia de prensa» -sin admisión de preguntas- en la soledad del senado el Jueves Santo demuestra que la crisis política que atraviesa el Gobierno es más fuerte de lo que se advierte
La explicación sobre la visita del presidente Mujica llegó en medio del silencio presidencial sobre la situación judicial del vicepresidente, Amado Boudou, por el caso Ciccone, extendiendo el manto protector del hermetismo presidencial como un velo de complacencia o complicidad. ¿Cómo podría explicar el vocero los hechos de los que fuimos testigos millones de argentinos durante la Semana Santa de 2012?
La convocatoria a una «conferencia de prensa» -sin admisión de preguntas- en la soledad del senado el Jueves Santo demuestra que la crisis política que atraviesa el Gobierno es más fuerte de lo que se advierte, pero también expresa el desprecio que desde el poder se tiene por la verdad y el derecho a saber de todos los ciudadanos.
La imposibilidad de formular preguntas acabó abruptamente con el insólito paso de comedia que desplegó el vicepresidente para acusar a otros y desligar su responsabilidad en infinidad de acusaciones y denuncias de confabulaciones en su contra. También terminó con el respeto por la libertad de expresión, la libertad de prensa y la valoración de la labor de los periodistas como pilar del sistema democrático.
En un país donde el ataque a medios y periodistas es moneda frecuente, muchos no se horrorizaron al escuchar las acusaciones del vicepresidente a los periodistas. Esbirros, esclavos, empleados de mafiosos fueron palabras repetidas en la letanía de su exposición.
Esos adjetivos ofenden a sus destinatarios, pero mucho más ofende a la sociedad la actitud de un gobierno que naturaliza el ataque a los periodistas, coarta la libertad de prensa promoviendo normas en contra de los principios constitucionales, no brinda conferencias de prensa ni acepta preguntas y, con todo esmero, obstruye la sanción de leyes fundamentales como la de acceso a la información pública o la de regulación transparente de la publicidad oficial en el Congreso Nacional.
En un país donde el ataque a medios y periodistas es moneda frecuente, muchos no se horrorizaron al escuchar las acusaciones del vicepresidente a los periodistas
La defensa de la libertad de expresión no es un debate ajeno ni un conflicto de intereses entre un gobierno y determinados medios, sino un derecho de cada uno de los habitantes de nuestro país. Brindar información pública y, por sobre todas, las cosas rendir cuentas es obligación de los gobernantes.
Nadie está exento del ojo escrutador de la ciudadanía ni fuera del alcance de la Justicia en una democracia sana, y eso justamente es lo que hoy se pone en debate.
Ya señalaba el juez Black hace más de cuatro décadas en un fallo de la Corte Suprema norteamericana sobre la filtración de «los Papeles del Pentágono» y la guerra de Vietnam en The New York Times: «Sólo una prensa libre y sin cortapisas puede expresar eficazmente su decepción por la actuación del gobierno».
Un periodista que se anime a expresar hoy en la Argentina algo que no sea adulación hacia el Gobierno se convierte en esbirro, esclavo o enemigo de la patria.
Ante esta formidable presión cabe preguntarse: ¿hasta cuándo resistirán los que se siguen animando?
Buenos Aires 20 / 04 / 2012
La autora ex diputada de la UCR preside la Fundación LED (Libertad de Expresión + Democracia)
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Transcribo este excelente análisis Brent J. Carbajal sobre la novela “No habrá mas penas ni olvido” de Osvaldo Soriano.
Héctor Claudio Palazzo
NO HABRÁ MÁS PENAS NI OLVIDO DE OSVALDO SORIANOA
Brent J. Carbajal*
Department of Modern and Classical Languages Western Washington University* Bellingham, WA 98225-9057 U.S.A
Dirección para Correspondencia
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La Argentina de los años 70 sirve de escenario y trasfondo para una de las novelas más exitosas y políticamente directas de Osvaldo Soriano (1943-1997). Publicada en 1982, durante el exilio de Soriano, No habrá más penas ni olvido es la historia de una batalla sangrienta entre facciones peronistas. Más que nada, sin embargo, es el cuento alegórico de un pueblo argentino frustrado, harto de ser manipulado por los misteriosos mandamientos de un gobierno alejado tanto de la cotidianeidad de los ciudadanos como de los sueños del país. Mediante el uso de una narración y un diálogo sumamente gráfico y recursos asociados con el humor negro, Soriano logra una tragicomedia que apela a diversas emociones del lector y que señala la naturaleza humana del peligroso conflicto político en la Argentina.
Caracterizada por una trama bastante sencilla, el efecto emocional que produce No habrá más penas ni olvido resulta de la simple incredulidad de que algo tan horrible puede sobrevenir a alguien por una acusación falsa y una situación tan inocente. El hecho de que mueran tantos personajes de la novela sorprende al lector por la fácil y básica razón de que la matanza parece deberse a malentendidos, a un dogmatismo ciego y a una política malinterpretada. Una vez iniciada la novela, el lector rápidamente se entera que no hay cómo detener la violencia ni hay límites que la definan. Las imágenes que perduran, entonces, son de las acciones y reacciones de los agentes de dos peronismos que protagonizan un macabro “tango” dotado de toda la emoción y tradición del baile nacional. Como explica Carlos Roberto Morán (1984) no es ninguna coincidencia que el título de la novela hubiera sido tomado del famoso tango de Carlos Gardel “Mi Buenos Aires querido,” del que incluye los versos “cuando yo te vuelva a ver/no habrá más penas ni olvido” (247). No es nada difícil imaginar la verosimilitud de estos versos en relación con los pensamientos de miles de argentinos, exiliados o no de su país. Además, el romanticismo que caracteriza el tango también describe la manera como Ignacio Fuentes, el protagonista, se aferra a su peronismo y a su manera de ver la realidad política de su país.
Como en muchos sentidos, esta novela es una alegoría de la Argentina de mediados de los 70, sirva aquí una breve reseña de cómo Osvaldo Soriano percibía la realidad política de la época. Interesadamente, muchos creen que la novela fue escrita durante el exilio, pero el autor ha recalcado muchas veces que sólo fue publicada durante su estancia en Europa y que fue escrita cuando todavía habitaba su país natal. Por esa razón, la inmediata visión política de Soriano influyó muy directamente en su texto. Como explica a Daniel García Molt en una entrevista de 1987
Escribí No habrá más penas ni olvido en el ’74.
Y la escribí acá, aunque muchos creen que fue durante el exilio. (…) Yo estaba muy sensibilizado por lo que ocurría en el país. (…) Todo esto, que tiene explicaciones políticas, a mí me parecía poéticamente siniestro. Y me pareció un material interesante para trabajar (…) (134).
En el prólogo a la primera edición publicada en España, Soriano explica la acción de su novela, situada durante el último gobierno de Juan Domingo Perón. Pero, mientras el enfrentamiento entre facciones peronistas sucedió, en realidad, en las grandes ciudades argentinas, Soriano hace que los sucesos de su novela tengan lugar en Colonia Vela, un pequeño pueblo de provincia, pueblo que aparece también en otras novelas suyas. En cuanto al trasfondo peronista, Soriano dice en el prólogo que el peronismo estaba dividido en dos facciones: la que veía a Perón como líder revolucionario de las masas y la que quería usar su vuelta al poder sobre las masas para impedir cualquier futura victoria de dichas masas (140). Según Soriano
Perón iniciaría una implacable depuración de elementos izquierdistas de su movimiento.
(…) Perón utilizó una curiosa estrategia de gobierno: descalificó como infiltrados a aquellos a quienes todo el país conocía como peronistas, (…) y bendijo como peronistas a muchos advenedizos que habían contribuido a su caída en 1955 (141).
Tal es la situación sociopolítica de No habrá más penas ni olvido: la lucha entre la izquierda y la derecha del peronismo. Ignacio Fuentes, el delegado municipal, y los que luchan con él representan a los peronistas de la primera hora y quienes los acusan de ser infiltrados son los peronistas derechistas. Como todo esto tiene lugar en un pueblo donde todos se conocen y donde todos están enterados de la opción política de su prójimo, la ironía de la batalla se subraya aun más. Claro que el horror de las muertes y de la tortura se nota probablemente más, pero lo absurdo de todo, el hecho de que algo así pase en un lugar así, deja una impresión muy fuerte también. Refiriéndose a este hecho, Carlos Roberto Morán dice que la novela
empieza con la boca abierta provocada por la carcajada y concluye con esa misma boca abierta que emite el grito causado por la angustia y el dolor. Cosas menores, leves, se transforman en cuestiones mayúsculas y aleves. Nada es sustantivo: basta con que los unos sospechen de los otros para que comience el “diálogo” de las balas (247).
Los episodios violentos que constan en este “tango” peronista forman la base del argumento de la novela. En fragmentos cómicos, horroríficos pasajes descriptivos, diálogos directos y acción a veces frenética, el tema principal se vislumbra: los argentinos están matando a los argentinos; ambos, iróni-camente, invocando el nombre de Perón. Los intérpretes de este trágico baile se aferran totalmente a su visión peronista (casi se podría decir “romántica-mente” en el caso de Ignacio Fuentes y quienes lo defienden) pero, al final, parece ser sólo el componente nostálgico del tango, el concepto político idealista que sobrevive. La realidad peronista es contradictoria y resulta en tragedia.
La novela comienza con acusaciones políticas contra Ignacio Fuentes, el delegado municipal de Colonia Vela, y su asistente Mateo. Nunca se sabe exactamente por qué existen estas acusaciones ni quiénes las han promulgado, pero el ambiente descrito es uno de corrupción y de división política. Que Fuentes y su “administración” sean acusados de infiltrados y marxistas-comunistas es irónico porque Fuentes y quienes lo rodean invocan el nombre de Perón varias veces durante el conflicto, jactándose de ser buenos peronistas. El responsable de “limpiar” el gobierno municipal de elementos marxistas, el Secretario Suprino, también se considera peronista pero, obviamente, de otra índole. Así, rápidamente se configuran dos grupos de combatientes, el de Ignacio y el de Suprino. Aquél, un grupo de “hombres medios,” cuenta con la ayuda de personajes cómicos como un borracho delincuente, un placero y otros ciudadanos. Éste, una pandilla de oficiales y soldados de otros lugares, goza de más armas, más hombres y más táctica guerrillera.
Lo que sucede, entonces, es una especie de golpe de estado. Fuentes y sus seguidores se encierran en el municipio y se defienden contra Suprino y sus partidarios, cuya misión es eliminar a los “marxistas”. Se derrama mucha sangre durante la batalla y muchos de los protagonistas mueren o salen heridos. Como ya se ha mencionado, sin embargo, el horror de esta serie de eventos está salpicado de momentos cómicos. El lector casi tiene que reírse a pesar de la violencia cuando el piloto Cerviño, con su avioncito “Torito,” ataca a Suprino y sus hombres con DDT y luego con estiércol. Un alto grado de humor, también, se realiza cuando miembros de los dos bandos gritan “Perón o muerte” al atacar al enemigo.
Curiosamente, el “tango peronista” del título que resume el enfrenta-miento armado entre dos facciones de un solo movimiento, se realiza a partir de bases o causas bien débiles: acusaciones falsas. En una conversación con el placero Moyano, Fuentes recalca la ridiculez de la acusación contra ellos
—Nos quieren echar.
—¿Por qué, don Ignacio?
– Dicen que no soy peronista.
—¿Que no es peronista? –el placero se rió–; yo lo vi a usted a las piñas acá con Guzmán por defender a Perón (23)1
Un poco después, hablando con su esposa, Fuentes se compara con Perón, diciendo: “Hay revolución, vieja. ¡Me hacen una revolución! ¡Como a Perón!” (25). En un anuncio dado por parlantes, sin embargo, se describe a Fuentes y Mateo como marxistas: “¡Compañeros! ¡De pie en apoyo del secretario general del justicialismo, compañero Suprino! ¡Hagamos tronar el escarmiento contra la oligarquía marxista!” (25).
José Delgado Costa afirma este mismo punto cuando recalca el hecho de que en la novela “verdaderamente no hay buenos y malos, de que el país está dentro de una ola de oportunismo y terror, dividido en bandos que olvidan la parte humana por la cual, supuestamente, luchan” (2002: 92). Es decir, que el horrible conflicto armado se debe a una división o crisis social cotidiana. El oportunismo político, intereses creados y alianzas partidistas han vencido a un pueblo que antes era un solo pueblo. Soriano subraya esto por situar su tragicomedia en un pueblo donde todos se conocen y donde, realmente, no hay lugar a dudas en cuanto a política. Por cierto, y tocante al asunto, Fuentes dice: “¿Qué es eso de que Mateo es comunista? Cuando echaron a Perón, en el ’55, ya estaba en la municipalidad. Estuvo después, estuvo siempre. Nunca le pregunté si era comunista. Bolche es Gandolfo. De siempre fue, pero lo saben todos. Es el único en Colonia Vela. Tiene la ferretería y nadie lo jode” (22).
Otro ejemplo de identidades falsas y la facilidad con la cual los derechistas aceptan identificaciones, tal vez erróneas con tal que cumplan con sus metas, es cuando Suprino cree haber matado a Fuentes. La verdad es que está muerto el loco Peláez, pero Suprino dice: “Para mí es Ignacio. (…) Salió a morir como un héroe el boludo” (77). La aceptación y uso de etiquetas, slogans y falsas identificaciones contribuye a la división peronista en la novela y resulta en la lucha casi fratricida que es No habrá más penas ni olvido.
En cuanto al humor que sirve de contrapunto al horror del conflicto armado, es interesante notar que, casi siempre, resulta del comportamiento de uno de los defensores de Ignacio Fuentes. Las cómicas maniobras del borracho Cerviño con su avioncito “Torito,” la del no menos borracho Juan Ugarte y del oportunista Sargento García entretienen al lector mientras se horroriza ante la seria brutalidad del otro aspecto de la novela. Todo esto parece devenir de otro importante elemento: los adversarios y combatientes son vecinos, son argentinos medios con debilidades y vicios como cualquier hombre. El elemento humano, a pesar de lo que ha dicho Delgado-Costa más arriba, no se ha perdido aquí; lo humano es el elemento cómico y trágico, el aspecto del tango que expresa tanta emoción y tanto dolor.
No es necesario dar muchos ejemplos del elemento cómico de la novela (basta leer las primeras tres páginas para saber que Soriano cuenta con un tono humorístico), pero hay dos episodios que ejemplifican, muy bien, tanto la división en el peronismo como lo humildemente “humano” de los llamados “infiltrados.” En primer lugar, el reclutamiento emprendido por Fuentes para defender el municipio sirve de ejemplo. Cuando Fuentes llega al municipio después de haberse enterado de las acusaciones, se topa con dos agentes de policía. Para convencer al agente García que debe dejarle paso al municipio, le ofrece un ascenso de rango y un aumento. García acepta y lucha con Fuentes durante toda la campaña, pero por razones oportunistas; al final ha subido al rango de sargento. El orgullo y egoísmo humanos se notan en García y se manifiestan en episodios graciosos. Cuando el borracho Juan Ugarte entra en el municipio y trata a García de “agente”, García le corrige inmediatamente diciendo: “Cabo (…) ahora soy cabo” (34). Por su parte, Ugarte comenta este repentino ascenso y la apuntación es cómica: “¡Qué te parió que subiste! Bueno ahora me voy ¡La vida por Perón!” (34). Fuentes ha contado con el egoísmo y con el oportunismo de su prójimo para que García se adhiera al bando, y ver cómo García corre el riesgo de morir para recibir dos asensos en un solo día es gracioso y llamativo de la naturaleza humana.
Las reacciones de Ignacio Fuentes y de sus hombres, cuando reciben comunicaciones del intendente del otro bando, constan como buena evidencia del humor que casi puntúa esta narrativa. El siguiente intercambio de mensajes sirve de ejemplo. El primer mensaje viene del intendente derechista, el segundo es la respuesta de Fuentes
Señor delegado. Está acusado de infiltrado y subversivo. Presente su renuncia y lo llevaremos ante el Tribunal del Partido. Perón o muerte.
(…) Váyase a la reputa que lo parió. Perón o muerte (49)
La jerga peronista y las palabrotas empleadas por Fuentes en contes-tación al muy formal mensaje del intendente reflejan lo que es para el lector algo muy humano: ironía y parodia. Para demostrar que los derechistas no son más peronistas que él, Fuentes se sirve de un lenguaje parco y simple y, claro, del slogan peronista.
Finalmente, después de las muertes de Ignacio, Mateo, Cerviño, Moyano, y otros, se encuentra un ejemplo más del humor irónico de la novela. Al presenciar la muerte de Cerviño (quien antes de fallarse les pide que le digan su historia a Perón) García y Ugarte comentan los cielos despejados y la belleza del día después de la larga noche de lluvia y de muerte. Lo irónico es que García describe el bonito día como “un día peronista” (131) después de que el peronismo ha sido la causa de toda la violencia anterior. Otra vez se recalca la división entre el peronismo, “el tango” si se quiere, desde ese punto de vista político. Interesantemente, como las palabras del título de la novela y las del tango de Gardel, se evoca cierto optimismo romántico en las últimas palabras de la novela. Muchos de los protagonistas han muerto, sí, pero no se van a olvidar a ellos y se espera un día mejor. En casi todas las novelas de Soriano hay algo de esperanza y optimismo y No habrá más penas ni olvido no es ninguna excepción. El último diálogo entre Ugarte y García recalca el optimismo que acompaña la memoria y señala el hecho de que si la historia de Fuentes y los suyos se registra, el porvenir no puede sino ser mejor. Lleno de orgullo “patriótico”, García le explica a su compañero que después de ganar contra los derechistas (para que valgan las muertes de Fuentes y otros) van a traer a Perón a presenciar la victoria. Ugarte le acusa de ser loco. El diálogo sigue así
—¿Loco? Le vamos a mostrar cómo quedó el pueblo, le vamos a contar de Ignacio, de Mateo, de Cerviño, de todos los que dieron la vida por él.
(…)
– Cuando lo sepa se va a emocionar el viejo.
—Va a hablar desde el balcón del municipio y los milicos no van a saber dónde meterse del cagazo (131).
El lector sabe que Perón no va a venir para celebrar ninguna victoria ganada por “el pueblo”, pero el optimismo humano, ese espíritu comunicado en las palabras del tango, se expresa claramente en el desenlace de la novela. En un comentario que hizo para una entrevista con Eduardo Montes Bradley, Félix Samoilovich dice:
Y la última frase, ese “un día peronista,” cuando sale el sol y los han destrozado, muestra al mismo tiempo lo que tenía el peronismo de apuesta de gente simple, humilde y honesta, y la catástrofe que significó. Creo que hay que leer No habrá más penas ni olvido para saber lo que Soriano pensaba del peronismo. Ni en pro ni en contra, lo que él diferenciaba era el peronismo de arriba del de abajo. Eso lo tenía muy claro (2003: 146).
No habrá más penas ni olvido es, finalmente, una novela doble, exacta-mente como el peronismo está reflejado temáticamente y tanto como la natu-raleza bipartita del género de la tragicomedia y del humor negro. Los versos del famoso tango de Gardel sintetizan un acercamiento romántico a la política argentina y, a la misma vez, documentan el dolor y el sufrimiento que había que atravesar pero que no serán olvidados. La naturaleza doble y dividida del peronismo se enfatiza, pero la ironía y la gracia con las cuales Soriano relata su novela hacen que el aspecto humano y popular no se olvide y que se aclare, un poco más, un período crucial de la historia política de la Argentina.
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DESAGRAVIO A LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA
Ya lo tuvo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el de Bolivia, Evo Morales. Ahora le toca el turno al ecuatoriano Rafael Correa .
La facultad de Periodismo de La Plata le entregará al mandatario el premio Rodolfo Walsh, en la categoría de Presidente Latinoamericano por la Comunicación Popular
Por este medio quiero rendir un profundo y sentido desagravio a fundadores, sabios, científicos, docentes, artistas o operarios de la Universidad Nacional de la Plata.
Considero que el usar los emblemas, sellos y títulos de esta señera casa de estudio a fin de condecorar a un dictador que atropella y atenta en forma procaz y violenta las libertades constitucionales de su país, muy particularmente la de expresión y prensa; avergüenza a quienes hemos con orgullo egresado desde que fue fundada en 1905 por el doctor Joaquín Víctor González y que contribuyo al conocimiento y erudición de la Argentina, América Latina. También acogió en sus claustros a notable del mundo alguno de más que notables.
Héctor Claudio Palazzo
Médico Egresado año 1972
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En diciembre de este año se cumplirán treinta años del día que volvió la democracia, la unidad nacional y la convivencia pacífica entre los argentinos.
Este hecho histórico, paradójicamente, se coloca como contracara del actual Gobierno nacional obsesionado solamente con la idea de perpetuarse en el poder. La idea fija de la presidenta Cristina Fernández y su entorno puede resultar molesta en su imposición prepotente, pero la cuestión de fondo es otra: al pensar tanto en sí mismos, han dejado de pensar en la Argentina.
¿Cómo puede ser que un país maravilloso, que además creció en la última década con ingresos extraordinarios, tenga a casi un tercio de su población viviendo en la intemperie y la miseria?
Es incoherente e injusto que un país que produce alimentos para 411 millones de personas, tenga índices de desnutrición infantil vergonzantes; que teniendo el reservorio de agua dulce más grande del planeta, diez millones de argentinos carezcan de ese recurso básico. En la Argentina, que fue precursora en educación, 55% de los chicos no terminan la escuela secundaria, la calidad sigue empeorando, y 1.400.000 jóvenes no estudian ni trabajan; en el paraíso de recursos privilegiados, importamos combustible por diez mil millones de dólares.
Una Argentina mejor es posible. Debemos recuperar los valores: el valor de la educación, el valor de la cultura del trabajo, y el valor de la honestidad.
Debemos jerarquizar la tarea y formación docente, escolarizar desde la primera infancia, y ampliar el horario escolar para todos. Están los recursos, pero no hay sedición política. Debemos reunir ciencia y producción para industrializar en serio y así generar empleo. Claro que hay que volver a la cultura del esfuerzo para progresar. La ayuda social del Estado debe ser sólo una situación de tránsito, de lo contrario es clientelismo.
Con valores hay futuro: la educación y el trabajo son el único camino para el ascenso social, el progreso de las personas, y el desarrollo de los pueblos. La honestidad, la transparencia y la ejemplaridad son necesarias para que la sociedad pueda confiar en la política y en sus gobernantes.
Seamos la generación que inicia el camino definitivo para derrotar la ignorancia y la pobreza. Los valores, únicamente, nos permitirán construir una Argentina con rostro humano.
Ing. Barletta (Prs. UCR)
Recopilado Héctor Claudio Palazzo
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En su novela biográfica La Matriz del Infierno , Marcos Aguinis relata que en una isla del
Delta comienza el adoctrinamiento de Rolf Keiper, un muchacho nacido en un medio con
carencias socioeconómicas, quien luego será una herramienta incondicional del régimen
nazi.
El notable autor hace evidente que la sociedad era incrédula y ajena al engendro que
desembocaría en el holocausto.
En La Nación del 24 de Febrero pasado, Gabriel Sued relata el funcionamiento de una
escuela “para aprender a ser kirchnerista”
Allí la agrupación Movimiento Evita, parte de Unidos y Organizados, forma cuadros en
un proceso de “cualificación, capacitación y ordenamiento” de fuerzas juveniles entre
15 y 30 años, quienes militarán en sus barrios
Este adoctrinamiento revolucionario culmina con la jura de lealtad a Cristina .
Queda el interrogante ¿ qué haremos los argentinos ante las gravísimas evidencias de
lo que se está gestando?
Héctor Claudio Palazzo
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