Crónica de un viaje en hora pico

Hoy a las 18, plena hora pico, salí de las oficinas de Google en Puerto Madero y me dirigí a la parada del 152 sobre la avenida Leandro N. Alem. Un placer, colectivos vacíos. Pero así como me llevé esa sorpresa, me dí cuenta que no tenía monedas. Luego de maldecirme varias veces, me puse a buscar un quiosco. No caminé dos pasos que encontré la estación de subte con el mismo nombre de la avenida. «¿Porqué no?» pensé ingenuamente. Tenía dinero en mi Monedero y el subte iba a tardar casi lo mismo. ¡Para qué!

El viaje empezó bien. Recorrí las dos estaciones que separan a la línea B de la D y llegué a 9 de Julio. Ahí empezaron los problemas. El andén de esa estación no sólo es angosto, sino que también actúa de pasillo. Por allí espera la gente un subte y también circulan los que quieren hacer combinación con otra línea. Tuve que dejar pasar 3 subtes para entrar, a los empujones, al siguiente. Olvidate de resistirte, te meten de prepo.

La foto la tomé de viajecomoelorto.blogspot.com
La foto la tomé de viajecomoelorto.blogspot.com

Y adentro, el hacinamiento, digno de un subterráneo japonés. Jamás estuve tan apretado en un subte. Creo que ni en el recontrasobrevendido recital de Oasis en el Campo de Polo. En el vagón habían verdaderos pogos cada vez que arrivabamos a una estación. Y el veranito porteño que se vivía ahí adentro era inexplicable, decir que afuera la temperatura compensaba un poco. Esta situación en verano te la regalo.

Lo más curioso es que los afortunados que iban sentados, leían La Razón (o eso intentaban, con el diario pegado a la cara ya que los pasajeros parados se les venían encima) cuya portada era la siguiente:

Portada de La Razón, Jueves 4 de septiembre de 2008
Portada de La Razón, Jueves 4 de septiembre de 2008

Parecía puesta para la inspiración de los usuarios de subte. Y aún así, no se inmutaban. Realmente, después de viajar como se viaja, se hace alevosa la mentira del gobierno y TBA: «no fue una reacción espontánea de los pasajeros, fueron los de Movimiento Obrero, el MST y Pino Solanas». Se nota que los funcieonarios no viajan en transporte público.

Y viéndola me imaginaba cuándo será el día que una tapa ilustre un cromañón en el subte. O cosas más tragicómicas, como que descubrieron a un anciano muerto de asfixia a la altura de Ministro Carranza, cuando el vagón comenzó a vaciarse. Se calcula que murió a la altura de Callao, pero se mantuvo parado por la presión que ejercía tanta cantidad de pasajeros que lo sostenían.

La situación del transporte público en Argentina está insostenible, mientras tanto, la presidenta aboga por un Tren Bala.

Excelente caricatura realizada por Klinko.com.ar, vista en eBlog.com.ar
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