LAN, no tan encantadora

El viaje a Salta es el tercero que hago con Lan, aunque técnicamente es el séptimo y octavo vuelo que hago con ésa aerolínea (en el 2000 hice Buenos Aires-Stgo de Chile-Miami y el año pasado me fui a Puerto Iguazú).

La ida fue sin problemas. Realicé el check-in online y me presenté en la puerta de embarque media hora antes del despegue y así me ahorré bastante tiempo. El vuelo se realizó en tiempo y forma. Nuevamente, regalaron delicias de Havanna, una curiosidad ya que en los vuelos internos dentro de Estados Unidos y Europa no suelen dar snacks gratis, o no de tal calidad. Y no hablo de las low-cost, sino de United Airlines, la aerolínea por la que más viajé (7 aviones entre 2007 y 2008). Aún así, Jet Blue, una aerolínea de bajo costo norteamericana, me regaló snacks en mis vuelos Nueva York-Orlando-Washington de este año.

La vuelta, sin embargo, no fue tan fácil. Mi vuelo era el primero de Lan y partía a las 13:30, cosa de llegar a Buenos Aires a las dos horas e ir directo a la facu. A eso de las 11 am, mientras estaba en la cima del Cerro San Bernardo, me llaman de la aerolínea para informarme que mi vuelo había sido cancelado y que debía abordar el siguiente, dos horas después. Bueh, no iba a ir a la facu, pero al menos iba a tener un rato más en Salta. Sin embargo, la gente de Lan había hecho un lío con los asientos, y no me quedó claro si hubo gente que no pudo embarcar. Por suerte yo tenía el mismo asiento que había elegido en el check-in el día anterior (por cierto, tenía la esperanza de que me dieran un pasaje como la gente, me dieron una hoja impresa). Lo cierto es que el vuelo fue casi lleno, y por estos inconvenientes, salió media hora más tarde.

Eso no fue lo peor, sino el tener que viajar con un bebe a bordo. En la fila de adelante mío había una pareja con una nena que no paró de llorar en todo el vuelo. Pero no un llantito bajito, era estridente. Y mi MP3 se había quedado sin baterías antes de subir al avión. Intenté, en vano, escuchar la música del avión, mas esta nunca apareció por mis auriculares. Se ve que en vuelos de cabotaje no ponen música.

De todos modos mi experiencia con la empresa sigue siendo positiva. Sólo me entristece no haber podido ver en Salta al hombrecito que brilla de los Valles Calchaquíes…

LAN, el encanto de volar

La concordancia entre el lema marketinero y la experiencia fehaciente se hace realidad, como pocas veces.

Hace unos meses vinieron unos amigos del exterior y con los de acá elegimos un destino nacional para que conocieran, además de Buenos Aires. Como no iban a estar mucho tiempo, no podía ser muy lejos por la duración del viaje. Pero queríamos un destino que les dejara una buena impresión. Las posibilidades eran: Patagonia, Cuyo, NOA o Iguazú.

En eso veo un mail con una promoción de aéreos de LAN a este último destino: $372 ida y vuelta. Teniendo en cuenta que los pasajes de micro estaban a unos $300, era una buena oferta.

Para quien no está informado, el mercado aéreo argentino se encuentra cuasi-monopolizado por la aerolínea de bandera, seguida detrás por LAN Argentina y otras menores como Andes y Sol, que vuelan a destinos puntuales. Las demoras, cancelaciones y paros son muy frecuentes, por lo que volar en el país resulta una verdadera odisea. Una cara odisea, porque los pasajes no son muy económicos, y tampoco dan los números para la existencia de una aerolínea de bajo costo. Aún así resulta más seguro que el lento tren o los autobuses que se ven envueltos en trágicos accidentes cada vez más seguido.

Unas semanas antes me había ido a Europa por Aerolíneas Argentinas y sufrí la demora de mis valijas. Llegadon 4 días después, por lo que tuve que comprarme ropa para un evento al que tenía que asistir. Por suerte, meses después me llegó el cheque con la compensación. Pero tuve que lucharla. Lo mío fue leve en comparación a lo que unas amigas sufrieron.

Ya conocía Iguazú, había ido a mis 15 años, y realmente era un destino impresionante. Así que me volqué por comprar los pasajes en el sitio web, que gozan con un 3% de descuento. Nos permitió elegir asientos y todo, por lo que pudimos viajar juntos. Horas antes del viaje hicimos el check-in y como no despachabamos valijas nos dirigimos directo a la puerta de embarque del Aeroparque Jorge Newbery.

El vuelo, tanto de ida como de vuelta, se hizo sin problemas, en tiempo y forma (¿debería considerarme afortunado?). Nos regalaron en ambos viajes una caja con snacks que incluía un alfajor Havanna, entre otros productos. El aeropuerto de Iguazú es modesto, pero tiene todo lo que uno puede necesitar.

Y casi un año después, LAN me vuelve a sorprender. Sin saberlo, las millas de Iguazú se me habían acreditado automáticamente (a diferencia de lo ocurrido con otras, como Aerolíneas Argentinas) y podía utilizarlas para un jugoso descuento: 5.000 millas más 200 pesos equivalían a un pasaje a Salta, Bariloche o Iguazú. Estos últimos destinos ya los conozco, mas no el primero. No lo pensé dos veces, compré el pasaje (online de nuevo). Asi que en dos semanas estaré por el Noroeste argentino.